sábado, 22 de noviembre de 2025

 Uno hace casi cualquier cosa por comer algo caliente, sobre todo estos días de frío que están viniendo. Si hay algunos que eligen la calle para vivir, las instancias administrativas hacen lo posible para que esos que eligen la calle duerman bajo techo y coman una sopa humeante en un albergue. Y no duerman expuestos al clima inclemente. Pero los hay muy tercos que no quieren compartir su soledad con nadie. Y prefieren el frío y el poco comer a estar con personas con su mismo problema. Hay que dejarlos. Es su elección. Aunque el frío, una noche, les llegue hasta los huesos y de los huesos, al alma y expiren una noche tocados de la helada y se queden más tiesos que una garrota. Es su elección.

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