sábado, 22 de noviembre de 2025

 Había una mujer toda vestida de negro desde que su marido murió que aprendió a meterse en un autobús e ir al centro comercial de moda. Lo aprendió de otra vecina que iba mucho allí con sus hijas. Se pasa el rato muy bien, le decía. Hay mucha gente y muchos establecimientos, le decía. Solo hay que coger el 652 en el Tuti, le decía. Y vino una temporada de muchas lluvias que hacía que la gente se metiera en casa para casi todo el día. Y es cuando esta viuda se atrevió a coger ese autobús e irse al centro comercial. La gente, la mucha gente que había, como le advirtió la vecina, iba vestida de multicolor. Y ella, toda de negro, se sintió rara porque todo el mundo la miraba. Pero se lio a andar por los pasillos inmensos mientras fuera llovía y le dio todo igual, como que se camufló entre la gente. No tenía muchas perras que gastar. Se tomó una cerveza, que hacía mucho tiempo que no bebía y le dijo a una señora que ya le cansaba: ¿Es que no ha visto nunca a una señora de negro?

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