Hay algunos que dicen que todos los caminos conducen a Roma (verso de Eduardo Aute). Todo el mundo sabe una cosa: qué es el mal y qué es el bien. Se advierte esto en todas las películas y en la vida misma. El malo es detectado pronto. Ni los niños se equivocan. Quizás los animales tampoco. Así que no podemos decir luego de hacer una maldad: no sabía lo que estaba haciendo. Roma es una señal dentro del mapa del mundo. Allí tuvo lugar la historia con mayúscula. El mayor imperio del mundo tuvo allí su capital. En esa ciudad hubo de todo: lo malo y lo bueno. Por eso se dice que todos los caminos conducen a ella. Todo ha pasado por ella, todo ha tenido lugar en ella. Roma es el culmen de la historia humana. Roma es el ejemplo de todo, el no va más, la mentira, el dolor del ser humano, las ambiciones más dilatadas. Parece ser que todos los caminos conducen a Roma.
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