No hay que temer al futuro porque al futuro se le aplicará la misma inteligencia que aplicamos en nuestro presente. El futuro se va acercando lentamente, pero con pasos muy decisivos. Nadie triunfa en el futuro porque el futuro nos hace viejos. La vida es gastarse, gastarse el cuerpo y la mente, gastarse uno hasta estar casi irreconocible. Pero si no te gastaras no vivirías: es la gran paradoja de la vida. Si eres igual de listo para pasar los días de hoy como para pasar los días en que seas viejo, no has de temer al futuro ni a la muerte. Y si llevas una existencia monótona, de sota, caballo y rey, llegarás al futuro y ni te enterarás porque siempre será lo mismo.
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