lunes, 10 de noviembre de 2025

 Primaveralmente, todo se agita con el dedo creador. Voy a recordar la pasada primavera por no hablar de este invierno que sucede en la carne fundadora. Las flores crecían en el prado como una sutil armonía de colores. Las hojas se mostraban en los árboles lucientes. Todo era verde, de sinceridad verde como un lluvia verde que caía entre marzo y abril. La lluvia hizo mucho para que la hierba surgiera como el pan, casi como el pan. La lluvia llenó el suelo de una humedad plena. Los astros se confundieron con la gestación de los días más amplios, con la generación de lirios en los campos. Y yo no me asustaba de esta creación de vida. No me asustaba. Ni tampoco reía.

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