Un amigo le pregunta a otro: ¿no sabes quién es Ábalos? Y el amigo contesta: no. ¿No ves los telediarios? No, contesta este otro. Y entonces, ¿qué ves? Y contesta el amigo: veo la muerte aparecérseme todas las mañanas por la ventana. La veo con nitidez. Se parece a los días de soledad que yo llevo. Es como algo pegadizo que se junta con mi piel y me hace respirar con dificultad. También veo por la ventana al mundo que se parece, precisamente, a un cementerio, a un cementerio adelantado al destino de todos los hombres. Veo muertos que andan, eso veo. Y el amigo le dice: no me gusta lo que ves. Y el amigo responde: pues lleva la vida que yo llevo y verás eso y ya no te asustarás de nada, ya lo darás todo por bueno. Por eso yo no conozco a nadie. Te conozco a ti, pero es como si no te conociera, pues para mí ya estás muerto. El amigo salió corriendo.
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