miércoles, 26 de noviembre de 2025

 Cuando la cosa es lo mismo todos los días y no va ni para adelante ni tampoco (menos mal) va para atrás, la vida se convierte en una esfera redonda, redonda sin ángulos ni rectas largas ni nada en el horizonte que haga pensar que un día va uno a pasarlo genial. No hay expectativa de que una vez despiertes en otro lugar muy apartado del usual, quizás con el mar al lado. No hay al frente lejano de la vista un lugar que rompa los esquemas del hoy, del triste hoy que todo lo llena. No hay unos kilómetros que recorrer y alcanzar la lejanía, esa lejanía que podría ayudar a que el mundo en que vives se llenara de una improvisación alegre. No hay nada en el futuro que haga pensar en algo insólito para la vista, para el oído y para el alma.

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