En el instituto, y luego, más adelante, te hacían estudiar el siglo XVIII. Y del siglo dieciocho, salían estos autores: Jovellanos y sus títulos burocráticos sobre la nación como "La ley de reforma agraria". Luego, en una línea, explicaban que ese ministro escribió poesías y obras de teatro. Otro objeto de estudio era Moratín y "El sí de las niñas", que ponían como lectura. Muy bonita esa lectura sobre todo porque todo ocurre en un día. Luego venía Feijoo, un monje que escribió el "Teatro Crítico Universal" y se carteaba con todos los sabios de Europa. Y Cadalso y sus "Cartas marruecas". Y el Duque de Rivas con su "Don Álvaro o la fuerza del sino". Muy buena. Mucha acción.
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