viernes, 28 de noviembre de 2025

Ayer por fin leí "El borde cortante", de un tal Ginés Sánchez. Entre que el lenguaje de esta novela es simbólico, ya me ha hartado el rollo ese de los ojos como diamantes y el rollo de las arañas y otros rollos que surgen al describir a las protagonistas y entre el argumento estúpido que hay (simplemente se reúnen unas chicas en un chalet), pues no me ha gustado mucho. Lo que sí me ha gustado es las descripciones de varios pueblos y sus plazas y sus estaciones de autobús y sus bares. Luego, la relación del chico universitario con la chica está bien, es algo bonito aunque acabe mal. Lo que he sacado en conclusión es que no se puede ser bueno: el universitario muere por eso mismo. Y el final es previsible, es absurdo como todos los personajes son absurdos y raros.

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