lunes, 24 de noviembre de 2025

 Joven del poco vivir, viejo de la lejanía, así ando yo por el mundo mundial, todo me queda lejos. Los placeres, los hoteles, los muros de la ciudad, la catedral y la iglesia, los amigos de ayer y de hoy, la paz, el encuentro agradable, la playa y los montes me quedan lejos, muy lejos. Voy como átomo redondo orbitando sin encontrar el enlace. Voy como una oveja perdida junto con su hermano, solo junto con su hermano. Arraigo poco en la tierra, me quemo a lo bonzo en la calle, como en silencio y sin risas. Mi vida es muy seria, demasiado seria. Anuncio con mi vida ese color indefinido que tienen las nubes cuando van solitarias. Mi enfermedad me obliga a tener un orden. Nada de fiestas y nada de madrugada bailando. Nada de sueños, nada de champán alcohólico y festivo. La gente lo pasa bien porque no está enferma. Yo enfermé del alma un día y sigo y sigo caminando sin fiesta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario