La vida es injusta. A los buenos, les pasan cosas malas; a los malos les regala el destino una vida buena. Pero hay que soportar los cambios sin dramatizar. No hay tragedias grandes en la vida y, si las hay, hay que salir de ellas como se pueda. Aunque nademos en la incertidumbre, sabemos tomar decisiones, no nos rompemos. Si perdemos un trabajo, sabremos reinventarnos y dedicarnos a otra cosa. Si un hombre no encuentra trabajo en lo que estuvo trabajando puede sugerirle a su hija o a su mujer poner una tienda. No es difícil poner una tienda y vender libros, adornos, chucherías o suvenires. Hay que confiar en nosotros mismos, no venirnos abajo con manifestaciones dramáticas. El futuro está a la vuelta de la esquina y nos espera.
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