No sé por qué Ana Bolena va de azul por la playa. Y los insumisos que no quieren servir al rey están agazapados tras unas rocas viéndolo todo cómo arde. La ciudad se quemaba y las llamas voraces se extendían al cielo consumiéndolo todo. Y la ciudad era como la vida entera, era lo que se había creado hacía mucho tiempo. Era Lucifer y San Rafael luchando codo con codo, era la más bella creación de todo el orbe. Y se estaba quemando por la cólera de un dios que tuvo envidia de esa ciudad. Tuvo envidia por lo bonita que era esa ciudad, por la bondad que atesoraban sus habitantes, por todas esas cosas que hacían a la ciudad única en el mundo. Y tenía que arder porque lo bueno, es una señal de estos tiempos, se tiene que acabar pronto.
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