viernes, 28 de noviembre de 2025

 A ver si en la capital, distrito Moncloa, encontramos el santo Grial del entretenimiento y la fuerza necesaria. Hoy me he levantado con una sensación ambigua: la vida estaba allí pero yo no estaba con la vida. El dolor de la vida era pequeño pero se dejaba ver. Luego, he visto la luz del sol entrar en mi habitación y todo ha cambiado. La escritura ha hecho su pequeño milagro. Las líneas han ido trazando un esquema de esperanza, un sureño aviso de soledad tranquila. Y el mediodía ha triunfado sobre la maraña infértil de la temprana mañana. Me he planteado el día: un universo de caminos hondos hacia la paz del alma.

Ayer por fin leí "El borde cortante", de un tal Ginés Sánchez. Entre que el lenguaje de esta novela es simbólico, ya me ha hartado el rollo ese de los ojos como diamantes y el rollo de las arañas y otros rollos que surgen al describir a las protagonistas y entre el argumento estúpido que hay (simplemente se reúnen unas chicas en un chalet), pues no me ha gustado mucho. Lo que sí me ha gustado es las descripciones de varios pueblos y sus plazas y sus estaciones de autobús y sus bares. Luego, la relación del chico universitario con la chica está bien, es algo bonito aunque acabe mal. Lo que he sacado en conclusión es que no se puede ser bueno: el universitario muere por eso mismo. Y el final es previsible, es absurdo como todos los personajes son absurdos y raros.

 Solo tú me acompañas, sol amigo. Solo tengo la claridad de la tarde para disfrutar del día. Solo unos pasos inciertos y dormidos traerán algo de felicidad a mi humilde espíritu. Los rezos de las monjas suben al cielo lentamente mientras mi andar se pega a la tierra amiga como el sol, como el sol aliado de mi alma. La luz del astro continúa dando el calor de renacimiento hasta después de comer. Y a eso de las tres en punto surge el camino que me indica el sol, el sol amigo. Quizás hoy el camino no esté hacia el norte sino hacia la capital de toda España, España con mayúscula, España agonizante. La vida siempre está en otra parte cuando el sol es el amigo, el único amigo que da luz a la existencia.

 La luz del sol alumbra la habitación. Es ya tarde en la mañana. El teclado luce sus letras. Hay libros por todas partes. Libros que ya he leído hace tiempo. La mayor parte de ellos son novelas. Novelas que tienen un principio y un final. Redondas en su arquitectura literaria. La tarde quizás me traiga un recorrido, un sendero amigo, un pasaporte para que el corazón pase a otro lugar apetecible. Los viernes la tensión del músculo y del estrés es menor. Las tiendas abren pero ya con la idea de cerrar en la cabeza. Los amores se reparten por la ciudad llenándola de besos. Hay abrazos los viernes, hay un amor de oferta en los labios, hay un negro viernes de querencias baratas, muy rebajadas. Dale un beso barato a tu amor.

miércoles, 26 de noviembre de 2025

 En este año, no ha habido tantos autobuses y furgonetas que hayan recorrido España de cabo a rabo. La gente tiene ganas de conocer paisajes y cosas nuevas. Y de vivir sensaciones agrestes y desconocidas. La gente se mueve en verano, con el buen tiempo. La gente recorre kilómetros para estar en esa playa o en ese pueblo montañés. Yo yazgo en prisión. En la prisión de los días iguales. Pero la gente no. En agosto, este año, la ciudad parecía inhabitada. Debe de ser por los autobuses y furgonetas que cruzan España de cabo a rabo en verano.

 No hay que temer al futuro porque al futuro se le aplicará la misma inteligencia que aplicamos en nuestro presente. El futuro se va acercando lentamente, pero con pasos muy decisivos. Nadie triunfa en el futuro porque el futuro nos hace viejos. La vida es gastarse, gastarse el cuerpo y la mente, gastarse uno hasta estar casi irreconocible. Pero si no te gastaras no vivirías: es la gran paradoja de la vida. Si eres igual de listo para pasar los días de hoy como para pasar los días en que seas viejo, no has de temer al futuro ni a la muerte. Y si llevas una existencia monótona, de sota, caballo y rey, llegarás al futuro y ni te enterarás porque siempre será lo mismo.

 Cuando la cosa es lo mismo todos los días y no va ni para adelante ni tampoco (menos mal) va para atrás, la vida se convierte en una esfera redonda, redonda sin ángulos ni rectas largas ni nada en el horizonte que haga pensar que un día va uno a pasarlo genial. No hay expectativa de que una vez despiertes en otro lugar muy apartado del usual, quizás con el mar al lado. No hay al frente lejano de la vista un lugar que rompa los esquemas del hoy, del triste hoy que todo lo llena. No hay unos kilómetros que recorrer y alcanzar la lejanía, esa lejanía que podría ayudar a que el mundo en que vives se llenara de una improvisación alegre. No hay nada en el futuro que haga pensar en algo insólito para la vista, para el oído y para el alma.

 Las vidas de los demás, ¿a quién importan? Pero la vida de los demás son como lecciones que valen para la nuestra. No está de más conocer algunas para atemperarnos y comparar. Y no solo las vidas que son desgracias sino también las vidas que han triunfado. En las noticias salen gentes que con su insistir en lo suyo han llegado lejos. Cantantes, toreros, deportistas, cocineros que apostaron en su día por una forma de vida y que han salido adelante con mucho éxito. Pero también salen en las noticias fracasos sonoros de gente que quizás tenía todo para ser feliz y ha acabado mal. Tanto de unos como de otros hay que aprender para intentar ser nosotros no un caso conocido de éxito pero sí que sigamos la senda de la bonanza sin caer en desgracia.

martes, 25 de noviembre de 2025

Mira el melocotón cuando está en sazón: qué dulce es y cuanto zumo tiene dentro. Está ya para recogerlo y comerlo. Y así la naranja y la manzana y todos los frutos. Menos la cabeza del que no sabe en qué mundo vive ni sabe mirar al futuro. El futuro es una oportunidad para dejar preparados los asuntos de esa época venidera. Si solo se mira el presente, con sus gastos, se va mal. No queda dinero para preparar los días de vejez ni de emancipación de los días torpes que vendrán. Uno se lo pasa estupendamente hoy. Pero mendigará el dinero del futuro en el propio futuro. Somos pobres, no tenemos mucho dinero. Hay que ajustar la economía a lo que hay pero nunca esos que no asientan la cabeza nunca. Vete a Barcelona y cuando vuelvas, cuenta lo que has visto y qué bonito.

 El frío tapa las ganas de salir a la calle, las envuelve como en papel muy grueso. Miro por la ventana y el escenario de la avenida me da escalofríos, me revienta el deseo de toparme con Manolo o con Mariano. Así que me quedo en el salón viendo el fuego quemar el leño, viendo las paredes pintadas de un verde claro, viendo las líneas de un libro. Y el mundo gira fuera pero no aquí dentro. Los señores que andan por la calle no gastan ni un duro. Pasean y pasean indolentes y refunfuñadores de lo que ven, de lo que oyen a sus paisanos. Es noviembre a últimos y se nota en el clima y en el ambiente hosco (todo está muy caro). La gente no asienta la cabeza ni para atrás.

 Con el dinero que recibas de una herencia, puedes pasártelo muy bien. Puedes hacer el viaje de tu vida, como lo llaman algunos. También puedes comer en restaurantes con estrellas michelín. También puedes comprarte el coche de tu vida, como lo llaman algunos. E invertir en ropa, en estar más elegante que nunca. Y ya fundida toda la herencia, volver a ser un currito más. Volver a ganar dinero para vivir. Ya que no invertiste la herencia en nada útil. Y eso es lo que pasa con los compradores compulsivos. Que perra que pillan, perra que joden. Y se lo pasan bien una temporada que dura el dinero pero no asientan la cabeza de ninguna manera. Esa es la enseñanza que han recibido los compradores: gasta que se acaba el mundo. Y se los agarra el derroche hasta que el dinero dice basta.

lunes, 24 de noviembre de 2025

 La vida surge en cualquier lado. Pero la vida se olvida también con mucha rapidez. No somos nada. Quizás no somos más que humo, ceniza, polvo. Pregúntaselo a cualquier sabio, te dirá eso. Poniendo que existan los sabios. Este mundo de rapidez, desechable y provisional, no fomenta la sabiduría. Pero siempre hay sabios que han pasado por cosas malas que les han hecho reflexionar. Siempre hay algunos que se suben a la colina a ver el mundo cómo se extiende y dictan un veredicto. Siempre hay gente que conoce el alma de los demás y lo cuenta. Para concluir esto: que todos somos la ceniza que seremos. Y no hay más. Ni menos, también es verdad. Se puede sentir mucha felicidad en el mundo, eso sí.

 Yo, al menos, no tengo que madrugar. Algunas contraprestaciones tenía que tener estar enfermo. No hace mucho, mi enfermedad no era ni tan entendida ni tan tratable como hoy en día. Conozco el caso de un poeta que se llamaba Blas de Otero que sufrió "males del alma", como se decía entonces. Habría pastillas, supongo, pero no tan eficaces como ahora. Ahora hay medicamentos que inciden en las sustancias del cerebro para tenerlas reguladas o consiguen que no haya sinapsis entre las neuronas. Antes no. Antes las personas depresivas o maniáticas o ansiosas o psicóticas se comían el mal rollo de la enfermedad en seco, se podría decir. La gente madruga, odia madrugar quizás, pero que piense que no tiene una enfermedad que incapacita algunas veces para llevar una vida normal.

 Tengo la boca con sabor a agua de la que sale del grifo, fresca y canalizada hasta mi vaso. También mi boca sabe a humo agrio de los cigarrillos. Doy un paseo por Madrid, un paseo mental. Y me siento en una terraza desde donde se ve a la estatua del caballero errante. Hay dos inglesas con chaquetilla, hay un matrimonio muy peripuesto, hay un camarero vestido de negro. Y luego, me echo a andar mentalmente y recorro una calle, dos calles, tuerzo y consigo ver la mole de balconadas imponentes que se ciñen en el cielo azul. Y veo también un portal que dice: aquí vivió y murió un señor muy importante del que ya no recuerdo su nombre. Quizás los nombres estén hechos para olvidarse. Me refiero a los nombres propios de las personas. Todo es olvido en este mundo, concluyo metafísico, todo se enciende un rato y respira y se olvida con mucha rapidez. Es el mundo, dijo el sabio al alumno.

 Joven del poco vivir, viejo de la lejanía, así ando yo por el mundo mundial, todo me queda lejos. Los placeres, los hoteles, los muros de la ciudad, la catedral y la iglesia, los amigos de ayer y de hoy, la paz, el encuentro agradable, la playa y los montes me quedan lejos, muy lejos. Voy como átomo redondo orbitando sin encontrar el enlace. Voy como una oveja perdida junto con su hermano, solo junto con su hermano. Arraigo poco en la tierra, me quemo a lo bonzo en la calle, como en silencio y sin risas. Mi vida es muy seria, demasiado seria. Anuncio con mi vida ese color indefinido que tienen las nubes cuando van solitarias. Mi enfermedad me obliga a tener un orden. Nada de fiestas y nada de madrugada bailando. Nada de sueños, nada de champán alcohólico y festivo. La gente lo pasa bien porque no está enferma. Yo enfermé del alma un día y sigo y sigo caminando sin fiesta.

 Tengo un relato en el que se queman estancos, la gente deja de fumar masivamente, se hacen concentraciones en estadios de fútbol para concienciar a los fumadores de lo malo que es el tabaco... O sea, se hace una campaña nacional para dejar de fumar en masa. Y al que sigue fumando a escondidas se le considera un apestado. Esto de fumar es opcional y personal pero se podría hacer más para ayudar a dejar de fumar para aquel que se le hace cuesta arriba dejarlo. Es persona de poca voluntad el que sigue fumando. Con los avisos que vienen en la cajetilla. Es para morirse. Literalmente, para morirse. La vida es preciada para aquel que tiene una vida intensa, emocionante, feliz. Pero, ¿para el que se pasan las horas aburridas y solitarias, siempre lo mismo? Lo mismo es lo mismo el lunes que el domingo, por la tarde que por la mañana, verano que invierno. Entonces a ese, poco le cuesta morirse.

domingo, 23 de noviembre de 2025

 Hoy el dominical (así llamo yo a la revista que viene con el periódico) y el periódico valen 3´50. Por ese precio accedes a noticias tratadas un poco más en profundidad. Y en el del ABC, se lee a Arturo Pérez Reverte, a Isabel Coixet, a Juan Manuel de Prada y a Carmen Posadas. Luego, aparecen en esa revista de los domingos noticias curiosas tratadas por extenso. En otros periódicos ocurre lo mismo, pero tienen la letra demasiado pequeña o no me interesan los articulistas que salen. Además, el ABC es la oposición periodística al poder y me mola leer algo crítico con el poder. Además, los domingos viene también un apartado económico entendible y una crónica de viajes. O sea, que tengo lectura para todo el domingo o se alarga hasta el lunes.

 A mí me gustan las novelas en que vas sufriendo o gustando de los aconteceres que le pasan al protagonista. Cuando lees, te sientes identificado con lo que le sucede al personaje. Estas novelas están escritas, casi obligatoriamente, en primera persona, o sea, estas novelas empiezan: yo nací o yo estoy o yo me siento. "Yo" es la primera persona. No he leído ninguna novela que empiece: "nosotros somos" o "a nosotros nos pasa", que sería una primera persona plural, o sea, un montón de primeras personas. El "Lazarillo de Tormes" está contado en primera persona y es una forma muy eficaz de sentirnos afectados los lectores por lo que le pasa a Lázaro. Otro libro muy bonito de leer en este sentido, aunque no cuente gran cosa, es el protagonizado por Holden Caulfield. Todos somos un poco Lázaro y todos somos un poco Holden Caulfield. Holden Caulfield sale en "El guardián entre el centeno". Este libro casi no cuenta nada pero lo poco que cuenta lo hace muy sentido literariamente, marca el lector, diríamos.

 Hoy noto mi cuerpo lento, como tonto. No tengo ganas del paseo matinal hacia la calle, donde me haría con el periódico para leerlo tranquilamente un rato después, avanzada un poco la mañana. No quiero salir a que me dé el aire, así que he abierto la ventana y siento que no hace el frío de ayer. Me he peinado y veo que me hace falta un corte de pelo. Estoy aquí, escribiendo y la vida susurra a mis espaldas unas palabras tranquilas, convidan esas palabras a dejarse llevar por el tiempo lánguido de los minutos que pasan. Me levanto y voy a la cocina y bebo agua, bebo agua como si no hicieran falta más cosas que beber agua.

 Decían Tip y Coll: siempre estamos entre el plácido domingo y el jodío lunes. Plácido viene de placeo, gustar, dar placer. Está relacionado con palabras como aplacar y placentero. Cuando existía la censura, a los libros se le daba el "placet"; o sea, me gusta, me place. También se aplicaba el "nihil obstat", que quería decir: nada se opone. Nada se oponía a que esa obra fuera publicada. Ahora no hay censura en los libros, no hay un censor que diga: esto es una porquería de libro. Los lectores deberían saber qué libros no cuentan ni con el más mínimo listón estilístico para decidir si merece la pena leerlos. Hay libros que se publican hoy en día, casi a bombo y platillo, que no gustan al oído lector, que no tienen gusto por la frase, que se ciñen simplemente al cumplimiento de la gramática en cuanto a estilo.

sábado, 22 de noviembre de 2025

Su hermano le decía: la vida no es diversión. Ya lo sabía. No hacía falta que se lo dijera su hermano. Se aburría en exceso, eso sí. Y no sabía por qué. No pasaban las horas. Ni siquiera los minutos, esos tontos que andaban haciendo cosquillas en el reloj, pasaban. Pero a la tarde se iba de paseo y, además de ejercitar sus piernas, ejercitaba su paciencia y su corazón. Y como que la vida cobraba un poco su sentido paso tras paso. Y llegaba a una terraza y se sentaba y pedía un café y se lo tomaba y luego iba de vuelta de su camino que le había traído allí. Y la vida ya no era tan aburrida y se olvidaba de los segundos que arañaban la esfera y de los minutos que hacían tanto ruido por la mañana en su conciencia. Podría ser más feliz pero conseguía ser justo todo lo feliz para poder seguir existiendo.

 Cuando en un sitio hay mucha gente inútil o mala, ese sitio se desvirtúa y empieza a dar asco. Asco moral. Así pasa con algunas plazas de la ciudad en que la gente se junta para drogarse y hacer el gilipollas. Y luego también puede pasar esto en instituciones emblemáticas de la nación, como los partidos políticos, el Congreso, la administración en general. Lo malo abunda, decía mi profesor de autoescuela. Y decía pocas cosas más interesantes que esa frase: lo malo llena la vida, lo malo se extiende en la vida como se extiende la mierda todos los días. Y es así. El mundo parece haber sido diseñado para que no haya más que tontos inútiles por doquier. Y así nos va: nos dirigen los que rompían el ritmo de la clase, los que en la calle daban la nota, los que eran estúpidos de los pies a la cabeza.

 Había una mujer toda vestida de negro desde que su marido murió que aprendió a meterse en un autobús e ir al centro comercial de moda. Lo aprendió de otra vecina que iba mucho allí con sus hijas. Se pasa el rato muy bien, le decía. Hay mucha gente y muchos establecimientos, le decía. Solo hay que coger el 652 en el Tuti, le decía. Y vino una temporada de muchas lluvias que hacía que la gente se metiera en casa para casi todo el día. Y es cuando esta viuda se atrevió a coger ese autobús e irse al centro comercial. La gente, la mucha gente que había, como le advirtió la vecina, iba vestida de multicolor. Y ella, toda de negro, se sintió rara porque todo el mundo la miraba. Pero se lio a andar por los pasillos inmensos mientras fuera llovía y le dio todo igual, como que se camufló entre la gente. No tenía muchas perras que gastar. Se tomó una cerveza, que hacía mucho tiempo que no bebía y le dijo a una señora que ya le cansaba: ¿Es que no ha visto nunca a una señora de negro?

 Uno hace casi cualquier cosa por comer algo caliente, sobre todo estos días de frío que están viniendo. Si hay algunos que eligen la calle para vivir, las instancias administrativas hacen lo posible para que esos que eligen la calle duerman bajo techo y coman una sopa humeante en un albergue. Y no duerman expuestos al clima inclemente. Pero los hay muy tercos que no quieren compartir su soledad con nadie. Y prefieren el frío y el poco comer a estar con personas con su mismo problema. Hay que dejarlos. Es su elección. Aunque el frío, una noche, les llegue hasta los huesos y de los huesos, al alma y expiren una noche tocados de la helada y se queden más tiesos que una garrota. Es su elección.

 Hay algunos que dicen que todos los caminos conducen a Roma (verso de Eduardo Aute). Todo el mundo sabe una cosa: qué es el mal y qué es el bien. Se advierte esto en todas las películas y en la vida misma. El malo es detectado pronto. Ni los niños se equivocan. Quizás los animales tampoco. Así que no podemos decir luego de hacer una maldad: no sabía lo que estaba haciendo. Roma es una señal dentro del mapa del mundo. Allí tuvo lugar la historia con mayúscula. El mayor imperio del mundo tuvo allí su capital. En esa ciudad hubo de todo: lo malo y lo bueno. Por eso se dice que todos los caminos conducen a ella. Todo ha pasado por ella, todo ha tenido lugar en ella. Roma es el culmen de la historia humana. Roma es el ejemplo de todo, el no va más, la mentira, el dolor del ser humano, las ambiciones más dilatadas. Parece ser que todos los caminos conducen a Roma.

viernes, 21 de noviembre de 2025

 No sé qué escribir así que escribiré al tun tun. La vida se va haciendo como se fríe una rosquilla en la sartén o quizás un churro. Mejor un churro. Así que quedamos en que la vida se va haciendo como un churro en la inmensidad del aceite. El aceite podría ser el mundo, los días que pasan y van haciendo la vida. Cuando me refiero a la vida, me remito a la vida individual, yo no hablo de abstracciones sino de la vida de cada uno. Así que cada uno somos como un churro que se forma y lo echan al aceite hirviendo, hala, a que se tueste. Y así, se forma una cantidad de churros en una bandeja inmensa y los churros fritos se tocan, se rozan, se entremezclan unos con otros. Y está es la teoría del churro aplicada a la vida individual de cada uno.

 En el siglo XX, los autores se multiplican. Hay poetas y novelistas al por mayor. Igual lees una novela buena que mala. Igual lees unos poemas buenos que malos. Y en el siglo que llevamos hay la tendencia de los libros de autoayuda y de los de crímenes (novela negra la llaman). Todos inventan un crimen más retorcido y brutal que la novela anterior. Yo leí de un tal Fitzgerald una novela que se llamaba "Suave es la noche". No la pude acabar, no pude seguir leyendo por el aburrimiento que suponía. Y hace tiempo leí "Las uvas de la ira" y ese sí que fue un libro muy bueno, de cuando la depresión económica del 29 en USA. Y luego leí "Cien años de soledad" pero me di cuenta de que es un rollo aunque todo el mundo dice que es una gran novela.

 Yo quiero una postal con tu silencio. Yo quiero ir corriendo hasta Torrelodones. Yo deseo vivir en aventura de tren que nunca pare. La mina de carbón es negra en sus entrañas, allá abajo dormita la tragedia. Por donde la vida es oscura paz llena de dudas allí voy, pensando en mi vejez y mi tardanza. Hoy hace frío, ya lo dijo ayer el hombre del tiempo. Hoy salpica la luz sobre el mañana también frío. Los días se suceden como reyes antiguos, como panes en la tahona. Los amigos están comiendo juntos el bocado de la paz y la compaña. Dejemos que los niños expliquen sus asuntos de niños a los mayores, a lo mejor nos llevamos una sorpresa. Reyes somos todos en un reino nuestro, perdido, atrabiliario.

 El tema político está para una moción de censura pues nunca fue tan aberrante la ostentación de poder. Una moción de censura nos libraría de una forma de poder putrefacta como es a día de hoy. Pero cada formación política va a sus intereses y no al interés general de la nación. No hay idea de patria en la paleta de partidos políticos que conforman el parlamento. Corrupción, abuso de poder, laminación de las instituciones y de la justicia y de la democracia como tal. Deberían preguntarse los partidos políticos si merece la pena que el poder socialista continúe. Es, ya digo, una aberración de poder el que ya se conforma como una postura individual, como el mantenimiento de una persona y no de un idea al frente del gobierno. La idea de moción de censura es más necesaria que nunca pues el gobierno da muestras de insania al intentar mantenerse.

miércoles, 19 de noviembre de 2025

 Van de caza los halcones. Suben alto, alto y luego se bajan del cielo y dan un golpe certero a la presa. Para cazar primero hay que coger impulso, hay que divisar la paloma. Cazar es como cualquier otra circunstancia que se da en la naturaleza, como beber agua o dar de comer a las crías. Sin caza no hay alimento. Hay que cazar, que ver bien quién es nuestra presa. Luego, sin escrúpulo alguno, alcanzar la yugular y morder y clavar garras. Sobre todo hay que cazar al animal que estorba, que lo va manchando todo, que chulea a la tierra y al cielo. Esas presas son estúpidas. No se dan cuenta de que son presas, pero también caen. Hacen mucho ruido cuando caen porque no se consideran presas pero lo son de un sistema, de un modo de obrar, de un desacertado modo de conducirse.

 Para eso están las palabras, para escucharlas del otro y, una vez oídas, dar una opinión. Para dar una opinión hacen falta datos, datos que hayas oído aquí y allá. Ahora, con los móviles y el tiempo que los dedicamos, hay muchos datos de los que echar mano. Podemos fabricar una opinión pero la opinión ha de ser nuestra, algo debe de haber nuestro siempre que hablamos, algo que nos defina políticamente pero más importante que políticamente, personalmente. Algo que diga, junto con la opinión, este soy yo y mis principios inalterables. Y también con las palabras se puede pedir, prometer, declarar, exigir, rezar y otras muchas acciones que llevan las palabras dentro. Pidamos cuando estemos en disposición de pedir, no perdamos esa oportunidad. Pero también acatemos las palabras del otro si eso es lo que pide la conversación, si esto es lo que cuadra.

 Esto ya es como un tebeo que no gusta a nadie, excepto a acérrimos de la idea que van dando voces como podrían darlas los animales. Es como una broma pesada, es como si el que tiene la sartén por el mango tuviera un kilo de tizne en las manos. La situación es penosa. Y hay un monstruo que asoma la cabeza mil veces representada por la ventana para dar miedo. Y hay que aguantar mierda de estos monstruitos que ha creado el monstruo mayor mientras conducían un coche tratando de convencer a la gente de que él y sus colaboradores eran lo mejor de lo mejor. Y luego no ha habido más que acciones delictivas en un entramado criminal. Vete ya, monstruo de mierda, zombi asqueroso, acaparador de fotos y vídeos al por mayor. Vete ya porque hueles a crimen, a delito, a jeta de aquí a Moscú. Vete ya, feo cuerpo que ocupa un espacio doloroso, que mata la regeneración, que pudre todo lo que toca. Veta ya.

 Se me ha acabado el café, se me ha acabado el cigarrillo, se va acabando la mañana para dar paso a la tarde. Nos damos perfecta cuenta de que todo se acaba. Hoy es miércoles que es también el domingo por la tarde. Los días machacones pasan y uno se va gastando por efecto del oxígeno que respira. La vida es una combustión lenta. Nos quemamos por dentro. Ya poco hay que decir de la vida más que, si uno alcanza un logro profesional o de otro tipo, ese logro se gasta en la tenaz rutina y ya todo es un pasar, un hacer lo mismo día tras día. Uno escribe una novela y, al acabarla, da sensación de no tener ningún sentido, de que se ha escrito otro montón de renglones inocuo y prescindible. El que sube muy alto, habrá de bajar. Y el que se ajusta a materialidades, no tendrá espíritu.

 Cuando era profesor, yo no entendía de derechos laborales, ni de asuntos propios, ni de asuntos sindicales ni nada. Daba mis clases y me volvía a casa. Unas veces, venía un tío con barba a soltar una perorata sobre la situación laboral: yo no entendía nada. Luego me enteraba que ese señor se llamaba liberado sindical. Un día vi el horario de un liberado sindical. Apenas 4 clases por semana. Lo vi como una afrenta. Desde ese día no me gustaron nada los liberados sindicales. Los profesores del instituto parecían entender solo una cosa: a ver si había huelga. Yo no quería huelgas. No sé si un liberado sindical solucionó algún problema a algún profesor alguna vez. Una vez hubo huelga, no sabía yo con qué motivo pero no la hice. Ese día di mis clases y me vine a casa. Yo no tenía patrón en la enseñanza. Mi patrón era yo mismo. Se tenía que haber hecho huelga mucho antes, cuando al profesorado se le imponían nuevas leyes cada vez que llegaba un gobierno nuevo.

lunes, 17 de noviembre de 2025

Ya las sábanas han recogido nuestros huesos en la noche, ya el día con su luz nos ha escupido de la cama. Otro mediodía perfecto nos espera así que pasen unas horas. Ayer oí en Youtube las experiencias de un escritor que no hacía más que suspender todas las asignaturas. Pero era muy bueno en vivir experiencias: viajaba con poco equipaje, trabajaba de voluntario para oenegés, montaba fiestas literarias en su casa, etcétera. Y se fue haciendo escritor. Hablaba este hombre de las personas-faro. Son aquellas que dirigen las vidas de otros con sus consejos. También habló del efecto Pigmalión: si te dicen que eres bueno en algo, terminas siéndolo. Y al revés.

domingo, 16 de noviembre de 2025

 Estoy leyendo un libro que va de que un espabilado monta unas estancias en chalets recreando la vida de los años 70, 60, 50 para aquellos que han perdido la memoria por culpa del Alzheimer. Y se va llenando de gente mayor que se siente feliz en los años en que eran jóvenes. Así es el argumento. Su socio, el que escribe la historia, tiene que ir por ahí rebuscando periódicos, revistas y discos de esa época. También mobiliario, posters, libros, etcétera. Para que los viejos se sientan bien y se animen a recordar viejos tiempos. Mientras se cuenta este proyecto, también se cuenta una novelita sobre la vida que se llevaba en Bulgaria hace unos años. Esta novela está premiada con el premio Strega, un premio italiano.

 Estoy leyendo un libro que va de dos chicas muy jóvenes que se escapan del psiquiátrico y se juntan con otra para ir a un chalet al lado de la playa. Me gustan las descripciones de las plazas de los pueblos que hay en ese libro. Me gusta que la historia de ese libro esté localizada junto al mar. No me gusta la manera de tratar el modo de pensar de cada una de ellas. No me entero de nada. Tienen las tres un modo de pensar condicionado por las redes sociales. Hablan un lenguaje extraño, de perfiles, de instagrames, etcétera. Pero, ya digo, me gusta que haya descripciones de la playa, que haya chapuzones en el mar porque yo no los he disfrutado este verano. Es muy bonito cuando una de ellas escapa del chalet y va viendo gente en los bares, en las calles de ese pueblo cerca del mar.

 No sé si lo que escribo aquí es contenido de calidad. No sueño con escribir sobre asuntos que arreglen la vida a nadie. Tampoco el lenguaje que uso aquí es muy allá. Yo lo que intento es ser de utilidad para pasar el rato. No sé mucho de psicología aunque me matriculé por la UNED de unas asignaturas de esa carrera. De lo que realmente sé, y no mucho, es de literatura y de lingüística. A mí me llamaba mucho la atención en la carrera, cuando estudié, la sociolingüística, que estudia las clases sociales mediante el uso del lenguaje por las mismas. Pero en la carrera no había esa asignatura. Sí había la asignatura de Lenguaje coloquial, en la que yo me sentía feliz por ver cuál era el lenguaje del pueblo llano. La distinción hombre-mujer también se da en el lenguaje, ellas son más conservadoras. Niños, jóvenes y adultos y mayores también son distinguibles mediante el lenguaje. Los profesionales liberales también se distinguen por el lenguaje en contraste con empleos más manuales. En fin, el lenguaje define, habla del que lo habla, dice mucho de cada uno.

 Arturo Pérez Reverte escribe en el ABC de las ninfómanas, calificadas de histéricas a lo largo de la historia y de los pichabravas, que eran héroes de bar y casino donde contaban sus bravatas sexuales. En internet, he leído el titular de un técnico financiero sobre si es mejor heredar un piso o un dinero. La mañana está gris pero no llueve. Los domingos salen de paseo muy tarde, cuando la perfección del día (mediodía) se hace patente y se empieza con los vinitos y cervecitas en el bar de siempre. Es un cacareo constante hoy en las barras, es un ponnos otra. Es bueno para el que gusta de los domingos y ese mediodía burlón que aparece en el cielo. Los domingos es para charlar, es para exteriorizar sentimientos, es para vivir de las palabras dichas sinceramente.

sábado, 15 de noviembre de 2025

 Toda esta mezcla judicial y política harta a todo el mundo. Toda esta  patulea de sentencias, corrupciones, ladronicios, juicios, etc. cansa a la gente. Creo que todo el mundo desearía ver en la cárcel al que tenga que estar en ella y olvidarse de gente mala, de gente que se ha aprovechado largamente de su cargo. La solución es esa, la de meter en la cárcel a los culpables porque creo que nos olvidaríamos de ellos un rato. El ciudadano medio no entiende ni quiere entender de audios, de mordidas y demás historias. Ya llevamos mucho tiempo viéndolos en la tele. La justicia se alarga y ya no es justicia. La política está ultrajada por estos y por el que los sustentó. Hay que dar a cada uno lo suyo y que nos dejen en paz.

 La política y los medios de comunicación hacen que solo se vea un prisma de los asuntos que importan al ciudadano cuando son muchas las facetas que tienen los temas que se tratan. La inmigración es una cuestión que ha hecho que se vea como un problema, como modo de división cuando en la realidad, en el día a día del ciudadano, la inmigración es un hecho con el que convivimos de muy diversas formas y no todas (la mayoría), de forma problemática. Todos conocemos inmigrantes, todos sabemos que la inmensa mayoría de los inmigrantes vienen a trabajar y llevan una vida acorde con la ciudadanía pero los políticos y sus voceros los periodistas hacen que lo veamos blanco o negro. Es absurdo. Tampoco hay que alabar el multiculturalismo como algo superior ni tampoco fomentar los guetos. Un término medio buscan los españoles y los inmigrantes por sí solos, sin que la política ni los medios tengan que dar instrucciones de uso ni de decir que la inmigración es buena o mala con trazos gruesos. Así, muchos temas que los políticos tensan sin que podamos ver la realidad de las cosas por nosotros mismos.

 Me acuerdo cuando leí por primera vez "Platero y yo". Me sentí muy dichoso de sentir cómo una prosa puede ser poética. Juan Ramón Jiménez tomó esa circunstancia del animal que le acompañaba para crear una pequeña historia llena de emoción lírica. Es muy bonito ese libro. Colores, olores, gentes de pueblo, ambientes de atardeceres y madrugadas. Casi todo el elenco sentimental está en ese caminar con el burro de allá para acá. Lo leí como si fuera una historia pero no es una historia, son fragmentos de emociones del poeta que llenan un mundo de sensaciones únicas. "Platero y yo" es un poema largo, peculiar, hondo de sabiduría humana. Es un libro muy bonito, muy gustoso de releer y saborear anímicamente.

 Si lo pensamos un poco, la calidad de vida en España es muy alta. Solo hay que buscar el sustento, la hospitalidad parece asegurada. Será que España ha sido desde sus inicios, un crisol de razas y poblaciones diversas que han sabido convivir. España es buena con el extranjero o eso me parece a mí. Se comenta que, al que llega, se le da un piso y una paga pero creo que no es así. Si fuera así, estaríamos todavía más llenos de extranjeros. España es permeable con la migración, la acoge, le da trabajo, le da también un ocio bueno, le da la posibilidad de hacer su vida aquí y así, nacen muchos niños españoles con diversidad de orígenes. Lo que diga la política de la migración me da igual. Creo que los inmigrantes quieren a España porque España les da mucho.

viernes, 14 de noviembre de 2025

 El mundo está hecho de colores. Y no voy a escribir sobre la felicidad ni de la alegría. Los medios de comunicación nos venden la moto de que todo es blanco o negro. Pero no. Las cosas que pasan son de trazos o pinceladas muy diferentes entre sí. Con el tiempo, me he convertido en un escéptico. Pero veo a gente aún más escéptica que yo, que ya ha perdido la ilusión de comprender el mundo hace mucho tiempo. Ya digo que las emisoras de radio y televisión solo nos dan esa cara de la luna a la que debemos hacer caso según ellos. Pero la luna tiene una cara oculta y para imaginarla, hace falta no creer en tanto maniqueo que hay por ahí. Tan malos o buenos son unos como otros y hay que creer un poco en que no una emisora de radio tiene toda la razón. Toda la razón no la tiene nadie.

jueves, 13 de noviembre de 2025

 El dulzor del día parece que viene de otra vida, que apareció en el corazón con mucho sigilo y luego, se hizo grande. La forma de hablar de ese día vino con mucho instinto de palabras. Lo que yo quería era contar algo y lo conté, no sé si acertadamente. El cielo nublado no fue impedimento para plasmar en frases exclamativas el placer de vivir. La escritura es la vida, la palabra ama todo lo que tenga que ver con el cariño del que quiso contar. Y poco a poco una historia pequeña como un dedal fue haciéndose todo lo grande que es el universo de los aconteceres escritos. Para mayor gloria del que lo escribió, para estar a gusto con un oficio hecho de vocablos.

 Este que describo tiene toda la pinta de ser muy borde, como se dice ahora o intolerante, como se ha dicho siempre. Es un tipo ampuloso y abundante en censuras, no se puede hablar con él de lo que no sea una postura de izquierdas radical. Es un personaje que ha engordado mentalmente al calor del poder. Se cree alguien sabio porque hace películas pero es más ignorante de lo que se cree él. No debe tener ninguna carrera hecha y surgió en la movida con películas en que los protagonistas son homosexuales o travestis. Es un tipo desagradable, muy cerrado de mente y famoso en muchos sitios pero nunca será una persona abierta a nada que no signifique lo que piensa él.

 Me he bebido 4 vasos de agua. Los que fumamos debemos beber muchísima agua para proteger el epitelio de los pulmones. La salud hay que perseguirla siempre, aunque nuestra salud tenga algún enemigo. Tendría que plantearme dejar de fumar. La vida se me haría más larga si dejo de fumar en sentido recto y figurado. A mí, fumar me causa placer. Me va dictando el día cada media hora. Fumar es un peligro que no se sabe por dónde va a salir pero dicen que es peor el sedentarismo. No se puede uno estar todo el día sentado en el sofá viendo la tele. Hay que salir a pasear por un paseo conocido, que se haga al alma, que se llene de significados, que guste pasearlo siempre. Son las 11y media y voy a beber más agua.

 La soledad, el sedentarismo, las adicciones matan. El que fume, que lo deje. El que esté solo, busque una asociación o algo para no estarlo. Y el que está sentado frente al televisor, que salga a la calle a andar. El corazón es un músculo fuerte pero muy delicado si lo hacemos sufrir con tóxicos o lo tenemos encerrado en la caja sin moverse. Si mueves las piernas, mueves el corazón. No estés solo. La soledad produce cortisol y, a la corta o a la larga, el cortisol en sangre produce infartos. Vete donde puedas charlar con alguien de tus preocupaciones, donde alguien sepa de ti, donde alguien te quiera. No fumes ni bebas en exceso y, si puedes dejar de beber y de fumar, déjalo. Los tóxicos se instalan en lo profundo del cuerpo y te dañan. Camina por el camino, anda por el sendero, vive la vida que puedas siempre con amigos y sin venenos suaves que al final, crean problemas.

lunes, 10 de noviembre de 2025

 Una profesora de Historia muy buena que tuve hablaba que antes, no muy lejano en el tiempo, la comida no era algo con pan, sino pan con algo, si existía la posibilidad de encontrar ese algo. En el "Lazarillo de Tormes", hay un capítulo en el que Lázaro consigue una uña de vaca para él y el hidalgo. Así debía de ser. Pan habría para todos o casi para todos, pero carne u otro alimento eran difíciles de conseguir en el tercer estado, que se dio en llamar en la revolución francesa a aquella multitud inmensa que no era el clero ni la nobleza. Así que no nos quejemos y comamos de lo que podemos huyendo de la bollería industrial y de las hamburguesas.

 Primaveralmente, todo se agita con el dedo creador. Voy a recordar la pasada primavera por no hablar de este invierno que sucede en la carne fundadora. Las flores crecían en el prado como una sutil armonía de colores. Las hojas se mostraban en los árboles lucientes. Todo era verde, de sinceridad verde como un lluvia verde que caía entre marzo y abril. La lluvia hizo mucho para que la hierba surgiera como el pan, casi como el pan. La lluvia llenó el suelo de una humedad plena. Los astros se confundieron con la gestación de los días más amplios, con la generación de lirios en los campos. Y yo no me asustaba de esta creación de vida. No me asustaba. Ni tampoco reía.

 Alberti bebe un vino en Sanlúcar. Lorca fuma un cigarrillo en los muelles de Nueva York. Gerardo Diego escribe una metáfora y Jorge Guillén se extasía ante otro mediodía en Valladolid. Eran gentes estas del disfrute de la vida, de captar lo bello en versos sonoros. Iban a los toros, hablaban en las tertulias literarias, se visitaban unos a otros, el ecuestre salto de los significados siempre en la mente.  Y vino la guerra. Y todo se truncó. Unos se tuvieron que marchar. Otros siguieron escribiendo poesía en España: Dámaso Alonso, Aleixandre y Gerardo Diego. El mundo, después de nuestra guerra, se derrumbó en millones de muertos. Vinieron otros poetas, otro son de la palabra, más adusta, más seria quizás.

Qué amenaza de paz en este alejamiento, qué mañana difusa en el corazón. Las cosas no transitan adecuadas en estas primeras horas. La luz parece desnudar los asuntos del cuerpo, de la salud, de las inmundicias de la carne. Es poco lo que podemos hacer, solo exponer las vergüenzas a los médicos. Los hospitales abren la puerta a una vejez que se oxida. Damos pasos todos juntos a la cadencia del pasado. Las piernas se desmayan ante el suelo. Los ojos expresan pena  y esa pena llega a algo que se acaba. Todos nos acabamos con la debilidad de ese ser que marcaba el tiempo como nadie. Habrá que esperar a que las luces del día examinen el latido cansado, las turbias pupilas, el diapasón de los años.

 Tendría que levantarme una mañana y no fumar más. Por las mañanas me entra un arrepentimiento grande. Esto de fumar no trae nada bueno al cuerpo. Al techo no le iría nada mal una mano de pintura. Enciendo un cigarrillo y otro más. Me distrajo una niña que iba en bicicleta. Son versos de Serrat. Serrat tuvo problemas con el tabaco. Un día, me levanté y no fumé. Y me tiré una semana sin hacerlo. O sea, que poder se puede. La mañana está fría. Suenan algunos pájaros piadores. El orbe entero está dando vueltas. Hoy dará una vuelta de 24 horas. No me salen más que cosas obvias. Debe de ser el signo del día: la obviedad de la existencia pura y dura.

domingo, 9 de noviembre de 2025

 Se me ocurre el inicio de una posible novela contando cómo voy al supermercado y compro unas bolsas de ensaladas. Luego, mi presente más cercano se aleja y cuento un pasado de hace años. Todo es muy familiar, que es de lo que yo entiendo. No sé de crímenes ni de aventuras. La familia es ya una aventura que marca: hermanos, hijos, padres. Los que se aventuran a escribir sobre una familia, te enseñan sus tripas por dentro ya que la familia provoca todos los sentimientos y todos las pasiones del ser humano. No hay que contar en el primer capítulo un crimen y luego, la presentación de un inspector. Muestra tu familia como mejor sepas en una novela y lo habrás mostrado todo.

 La salud mental hay que perseguirla activamente. Comer adecuadamente un poco de todo, hacer ejercicio, procurar no pensar en eso que nos preocupa. No estar obsesionado con nada y, si estás obsesionado con algo, háblalo con alguien que te escuche de verdad a ver si te da una visión nueva del asunto. No padezcas ansiedad, todo se resuelve en esta vida. Si es un tema económico, hay soluciones como emprender otro trabajo, la ley de segunda oportunidad, poner tus deudas todas juntas. Si es un problema sentimental, júntate con tus amigos, pasea, habla y olvida a esa mujer que tanto daño ha hecho dejándote. Pero esa mujer no lo es todo. El mundo sigue rodando. Persigamos la cordura, matemos la psicosis.

 "La rebelión de las masas" es un libro que está en clave filosófica. No entendí nada después de leerlo. Su autor es Ortega y Gasset. Pero dice mucho el título del libro: la masa de gente lo ocupa todo. Es el signo de las democracias en las que las mayorías dirigen el poder. Sin embargo, en España se daba el caso de que gobernaban las minorías y los grandes partidos que representaban a la masa, no pactaban nada por culpa de un presidente que veía fachas. Unos ven muertos, otros ven fachas. Es una locura este gobierno que ya no tiene credibilidad en ningún sitio, que está zombi, que está muerto políticamente. Lo único que le sostiene es la macroeconomía, que da bien. Pero la microeconomía está de pena: 40 por ciento de familias en riesgo de exclusión social. Esto ya es el acabose. Debería dimitir alguien. Pero dice la canción: que dimita tu puta madre.





 Ayer fuimos Paco y yo a Las Rozas a comer un chuletón. Fuimos a un sitio que se llama "Falucho". El chuletón estaba tierno y bueno de verdad. Después, leí en el centro de los viejos el periódico. Luego, cogimos el autobús a Madrid. Encontramos un nuevo sitio donde parar a tomar una cerveza. Está por una calle que sale de Plaza de España. Hay un cine y en el local hay ambiente woke. También hay libros. Los libros que vendan también deben de ser woke. Eso da igual. Vi dos inglesas altas que parecían las dos a Mary Poppins. Regresamos pronto y a las 19 horas ya estábamos en casa. Llamé a mi padre, que se quejó de algo. Voy esta mañana y me dice que se le han hinchado las partes. Mañana veremos qué hacemos.

sábado, 8 de noviembre de 2025

 Quizás se sienta uno enamorado de quien no debe pues es difícil el enamoramiento que ha surgido. Como dice una canción de los Dire Straits: you are so far to me. Que quiere decir: tú estás tan lejos de mí. Esa chica tan maja de la que te enamoras no anda en tu círculo vital. Tiene otra onda, como dicen los mexicanos. Va, viene, no se la ve. El enamoramiento es algo que orbita de otro modo, que va por otro camino, que está lejos. Así que solo te queda pensar en ella unos ratos, unos ratos robados a la rutina diaria o cuando limpias la cocina o el cuarto de baño. Y ahí queda todo pues esta chica no da señales enamoratorios ni nada por el estilo.

 Es una chica hiperactiva, que coge su bmw y se va al norte en cuanto coge unos días libres. Trabaja en la ley y el orden en un barrio de Madrid. Es como los ojos del Guadiana: desaparece y vuelve a aparecer. Quizás, con el buen tiempo, aparezca otra vez pues lleva tiempo discreta y como desaparecida. A lo mejor, algún día se va al norte y no la volvemos a ver. Ha llevado una vida un poco trashumante, de un piso a otro. Es alegre, divertida y muy buena persona. Tiene una sonrisa preciosa. Le gusta mucho pasear y mirar el móvil. Mira mucho el móvil esta chica: el tik tok, el facebook, etc. Ojalá la vuelva a ver y me cuente de su vida, tomando un café, me cuente de su vida desde que no la veo, me cuente su vida, misteriosa vida.

 Acaban de dar las once en el reloj que compré un verano en una tienda muy surtida. Mi muñeca agradece esa hora. La mañana ya ha levantado mucho trecho del día. Voy a leer a Juan Ramón Jiménez, el poeta onubense, a ver si me inspiro. Tu corazón sin cárcel, dice el poeta. A lo mejor ese corazón no está enamorado pues el amor se representa a veces como una cárcel. El corazón es donde se representa en poesía a los sentimientos amorosos casi siempre. El corazón siempre está enamorado. A veces, está enamorado light. Otras veces está enamorado hard, que en inglés quiere decir duro, fuerte. Entonces vienen los problemas pues un duro enamoramiento hace que la sangre bulla y la cabeza dé vueltas. No podemos decir del todo que no estamos enamorados. Siempre hay alguien detrás de la puerta del sentimiento.

 Resulta que me pongo a escribir aquí de política. Y no es lo mío. La calidad de mis escritos ha bajado. Ya no escribo de farolas que se quedan mudas por la mañana ni de aceras solitarias que marcan la agonía de las calles. Escribo de poderes perniciosos, de corrupciones, de ladrones, de jueces. Y no es lo mío. Lo mío es trasladar de la calle la voz de los ciudadanos. Lo mío es contar un atardecer que mata ilusiones y tratar de combatirlo con palabras. No sé yo de gentes que están en el poder. No sé yo de políticos cínicos. Lo mío es contar el cauce del río. Lo mío es asesorar a la gente sobre las mañanas repetitivas, para que hagan el menor daño posible al alma. Yo creo que la vida se desarrolla íntegra en escritos callejeros, en decir qué es la estación de autobuses, en contar que un metro acaba de partir.

viernes, 7 de noviembre de 2025

 No sé por qué Ana Bolena va de azul por la playa. Y los insumisos que no quieren servir al rey están agazapados tras unas rocas viéndolo todo cómo arde. La ciudad se quemaba y las llamas voraces se extendían al cielo consumiéndolo todo. Y la ciudad era como la vida entera, era lo que se había creado hacía mucho tiempo. Era Lucifer y San Rafael luchando codo con codo, era la más bella creación de todo el orbe. Y se estaba quemando por la cólera de un dios que tuvo envidia de esa ciudad. Tuvo envidia por lo bonita que era esa ciudad, por la bondad que atesoraban sus habitantes, por todas esas cosas que hacían a la ciudad única en el mundo. Y tenía que arder porque lo bueno, es una señal de estos tiempos, se tiene que acabar pronto.

 ¿Dónde están los millones de Europa? No han resuelto la crisis de la  vivienda. No han resuelto los trabajos precarios. No han resuelto la vida de los jóvenes. No han resuelto la cuestión social. No se sabe qué han resuelto. Los llamaban next generation. En los bolsillos de algunos andarán esos dineros. Los socialistas en el poder solo saben hacer una cosa: una masa electoral de borregos. Que votan siempre a los mismos que nos conducen a la ruina. Eso pasó ya con gz y zp y ha vuelto a pasar con sz. es la misma historia de corrupción y gasto que no se sabe dónde va. Ojalá el psoe desaparezca de una vez. Es como la sarna.

 Un amigo le pregunta a otro: ¿no sabes quién es Ábalos? Y el amigo contesta: no. ¿No ves los telediarios? No, contesta este otro. Y entonces, ¿qué ves? Y contesta el amigo: veo la muerte aparecérseme todas las mañanas por la ventana. La veo con nitidez. Se parece a los días de soledad que yo llevo. Es como algo pegadizo que se junta con mi piel y me hace respirar con dificultad. También veo por la ventana al mundo que se parece, precisamente, a un cementerio, a un cementerio adelantado al destino de todos los hombres. Veo muertos que andan, eso veo. Y el amigo le dice: no me gusta lo que ves. Y el amigo responde: pues lleva la vida que yo llevo y verás eso y ya no te asustarás de nada, ya lo darás todo por bueno. Por eso yo no conozco a nadie. Te conozco a ti, pero es como si no te conociera, pues para mí ya estás muerto. El amigo salió corriendo.

 Parece que me voy animando mientras escribo estos textos, parece que se me centra la cabeza explicando la situación política de nuestros días. Y es que vaya nación que se nos va quedando. Con imputados por todos los sitios, acusados de ladrones, de malhechores, de sinvergüenzas, de gente de ínfima laya. Y no sé hasta cuándo aguantaremos este carrusel de deformes comportamientos. Ya estamos hartos de los mismos nombres todos los días. No hace falta ni mencionarlos. Nos tienen la sesera agobiada, todos los días de juzgado en juzgado. Y audios. Y sobres. Y señoritas. Que se vayan todos a la mierda, por favor. Que los lleven a una isla y los dejen allí durante cien años de soledad. Que no los volvamos a ver en el telediario. Que se acabe esta tortura maldita de unos y de otros. Ojalá sz saque 30 diputados y luego, desaparezca el psoe.

 Agárrate a tu negocio y no lo sueltes. Es como el taxi de mi padre en tiempos de González y su cueva de Alí Babá: a mí me daba por pensar que el taxi de mi padre sostenía a cuatro o cinco parados. Luego, las pensiones se vinieron abajo. Ahora hay otra cueva de Alí Babá. Todos roban. La miseria se extiende ya que la vivienda está por las nubes. No se puede pagar todo, así que la gente va a las colas del hambre, esas que no salen en la televisión. Estamos, más o menos, como en los últimos días del gobierno socialista de González. La historia se repite. Pero este gobierno ya va dando coletazos sin sentido, golpes absurdos, palos de ciego. ¿Habrá elecciones en navidad? No lo descartemos.

 Hay un filósofo muy de moda hoy que se llama Han o Hang de apellido que dice que hay que vivir la vida lentamente, que no debemos pensar tanto en el trabajo, que debe haber "más fiesta y más siesta". Yo creo que estas navidades vendrán con poca cantidad de turrón, por decirlo así. Resulta que en España hay el 40 % de la población en riesgo de exclusión social; o sea, casi en la miseria. Con ese dato, ¿qué especie de navidad se quiere celebrar? También leí hace unos días que en España se cierran 1000 tiendas al día. No sé si es una exageración pero es muy posible ya que los impuestos locos de este gobierno cierran toda posibilidad de negocio. Aquí por Majadahonda no se nota mucho ni la miseria ni el cierre de tiendas. Pero la vida se ha puesto carísima, invivible, terca como una mula. Y el gobierno fantasma este que no se va.

 Como un delantero centro que no mete goles, como un huerto que no da tomates, así estoy yo con respecto a este blog. Y encima, me he levantado más triste que un torero, como dice la canción de Sabina. Espero que, a lo largo del día, me vaya entusiasmando con algún aspecto que ofrezca el viernes porque si no, mi cara larga está asegurada para todo el día. Será la enfermedad o los medicamentos que me tienen aplanado. No sé. El caso es que no hago más que mirar a esa niña que anda en bicicleta y a ese señor que no hace más que rascarse la cabeza. Y no se me ocurre nada. Lo mejor, hacer ejercicio esta tarde para que fluyan las endorfinas por el cerebro y sentirme así mejor.


jueves, 6 de noviembre de 2025

 Si ahora salgo por la calle, da la sensación de que madrugo. No hay gente, quizás sea por eso. Cuando más ambiente hay es el sábado, que viene gente de fuera a comprar al mercadillo, pero un día como hoy, escasea la ciudadanía. Compro el periódico y lo traigo a leer a casa. Todo hablará de la corrupción, me imagino. El paseo que me doy hasta el quiosco es revelador de la poca capacidad de compra que tiene el ciudadano medio. Los supermercados están a medio gas. Hay un Alcampo liderado por una familia de sudamericanos. Yo no he visto gente con tanta moral. En verano, estaban horas solos mirando al móvil. No entraba nadie. Ahora no sé. Echaré un vistazo cuando pase por la puerta.

Nacidos en el siglo XIX están los poetas Gustavo Adolfo Bécquer, Juan Ramón Jiménez y Rosalía de Castro. Estos son fundamentales para la poesía y lengua española porque transmitieron asuntos nuevos para la creación poética. De novelistas tenemos a Armando Palacio Valdés con su "El sabor de la tierruca" y "Peñas arriba", todos de tema costumbrista sobre Santander. Tenemos de periodista de periodistas, a Larra, con sus artículos inmemoriales. Luego tenemos a Benito Pérez Galdós con su obra monumental, entre la que destaca "Fortunata y Jacinta", de amor prohibido, de maternidad rota, de locura y de pasión. Y otras muchas novelas de las que recuerdo "El doctor Centeno". Luego recuerdo una obra maestra, "Pepita Jiménez" de Valera, de un amor prohibido también.

miércoles, 5 de noviembre de 2025

 En el instituto, y luego, más adelante, te hacían estudiar el siglo XVIII. Y del siglo dieciocho, salían estos autores: Jovellanos y sus títulos burocráticos sobre la nación como "La ley de reforma agraria". Luego, en una línea, explicaban que ese ministro escribió poesías y obras de teatro. Otro objeto de estudio era Moratín y "El sí de las niñas", que ponían como lectura. Muy bonita esa lectura sobre todo porque todo ocurre en un día. Luego venía Feijoo, un monje que escribió el "Teatro Crítico Universal" y se carteaba con todos los sabios de Europa. Y Cadalso y sus "Cartas marruecas". Y el Duque de Rivas con su "Don Álvaro o la fuerza del sino". Muy buena. Mucha acción.

 A mí me habría gustado que a Federico García Lorca le hubiera gustado Nueva York y se hubiera quedado allí a vivir. Así no le habrían matado. Lorca pasó buena vida con sus amigos Dalí, Buñuel y todos los de la generación del 27. Pero no le gustó Nueva York porque se fijó en los más débiles, en los negros, en los trabajadores, en la celeridad de los días, en el abuso de la fuerza bruta de los hombres. Vaya. Él, que había llevado un vida regalada en España, no supo vivir una vida buena en la gran metrópoli. Con la cultura que hay en Nueva York. Le hubieran dado cancha ya que él era un artista de los pies a la cabeza. Pero, ya digo, se fijó en lo peor, se fijó en los maltratados por el sistema, se fijó en una clase social que no era la suya. Y se vino otra vez a España, donde había muchos tiros desde hacía mucho tiempo.

 Fue una sensación extraña que duró como media hora. No enlazaba el orden lógico de los pensamientos sino que todo en su cabeza era confusión. Había que sumar a la impresión que le hizo aquella visita por la mañana, una audición de Youtube de casi media hora; luego, escribir el folio diario de novela. Cuando apagó el ordenador, se dio cuenta de que no podía hilvanar un pensamiento concreto, que se le amontonaban frases inconexas, que no lograba recordar nada lógico. Y lo pasó mal y empezó a preocuparse si ese estado de cosas se extendería en el tiempo. Pero parece que todo se relajó y volvió a pensar correctamente, a hilar el pensamiento. Menos mal.

 La vida es injusta. A los buenos, les pasan cosas malas; a los malos les regala el destino una vida buena. Pero hay que soportar los cambios sin dramatizar. No hay tragedias grandes en la vida y, si las hay, hay que salir de ellas como se pueda. Aunque nademos en la incertidumbre, sabemos tomar decisiones, no nos rompemos. Si perdemos un trabajo, sabremos reinventarnos y dedicarnos a otra cosa. Si un hombre no encuentra trabajo en lo que estuvo trabajando puede sugerirle a su hija o a su mujer poner una tienda. No es difícil poner una tienda y vender libros, adornos, chucherías o suvenires. Hay que confiar en nosotros mismos, no venirnos abajo con manifestaciones dramáticas. El futuro está a la vuelta de la esquina y nos espera.

lunes, 3 de noviembre de 2025

 Andábamos rodeando las casas nuevas, íbamos todos en fila soñando con el cielo. Nos alertó la guadaña que fue para otros. Vivíamos pendientes de la luna y el sol. Sobrevivíamos absurdamente algunos, con tiempo para la queja y los tensos minutos. El tiempo no pasaba como debería pasar. La alegría era para otros, que guardaban su rebaño y su plato difícil. Escogíamos los días para decir te quiero y luego, ni te quiero ni te dejo de querer. Los ancianos eran tocados por el sol como tardes infinitas y los ancianos hablaban de esto y de lo otro. Yo me amontonaba como un crucifijo en las paredes blancas de una pequeña habitación.

 Me he presentado en el supermercado Ahorramas a eso de las 10:00 o 10 y media. Había gente, sobre todo, gente mayor. Yo creía que iba a estar mucho más solitario por eso de los precios pero no. He comprado amoniaco, huevos, unos espárragos, ensaladas en plástico y cuajadas y arroz con leche. Luego, me he puesto a la cola de la pescadería. Había un señor que no hacía más que pedir. Tenía yo intención de comprar solo unas sardinas pero con el tiempo que he esperado, merecía la pena comprar más pescado. Así que he comprado dos doradas y unos filetes de salmón. He ido al cobrador automático y me ha salido todo por 48 euros. La verdad es que yo creo que hay mucho producto, mucha oferta que no se compra, mucho de todo para nada. Me he tomado un café por el que me han cobrado 2, 40. he meado y a casa.



Por la calle van los habitantes de la ciudad y no se dan cuenta de que hay una guerra que dura ya casi tres años. Los ciudadanos pagan más por menos y no saben a qué se debe. Los transeúntes sufren un gobierno corrupto pero no le hacen frente. El mediodía avisa de que el sol está en su cénit y los que matan las aceras no se dan cuenta de ese detalle. Que dimita tu puta madre, dicen todos los imputados de todos los colores y signos. Arrastraba dos lentas soledades: una, la de su cuerpo ya herido y otra, la de su alma, ya rota en mil pedazos. Decía el loro en su jaula: así no se puede vivir. Tengo que salir a la calle y comprar. La mañana anda lenta, como las dos soledades.



 Voy a glosar un verso. Un verso cualquiera. Glosar, en literatura es como comentar, como opinar. El verso es el siguiente, más o menos: flores en el jardín de un diminuto bolsillo. Puede ser perfectamente que el que escribe esto, se ha metido en el bolsillo unos pétalos de flores si lo interpretamos literalmente. Otra manera de verlo es que el jardín toma la intimidad del que escribe, figuradamente, en un bolsillo. El bolsillo es la metáfora de la intimidad del que siente ese jardín. Y creo que ya no hay más interpretaciones sino es interpretar por qué el bolsillo es diminuto. ¿Quizás es más íntimo un bolsillo que es diminuto? ¿Hay bolsillos diminutos? En realidad, no hay bolsillos diminutos en los que no cabe nada. Los bolsillos están hechos para que quepan cosas. Y ahí está el truco del poema, que el bolsillo es diminuto, no siendo lógico que lo sea.





 Yo creo que todo está más caro por causa de la guerra. Los misiles que se lanzan desde Ucrania valen un montón de dinero y toda la comunidad europea está pagando esos misiles. Rusia va de imperio que conquista un nación pero económicamente, está ahogado. El otro día miré a cuánto está el rublo, la moneda rusa. Resulta que un euro equivale a casi 100 rublos. Los rusos ganan alrededor de 500 euros. Putin es un melancólico de la idea de que Rusia es grande cuando la verdad es que es pobre. Lo que digo: cada misil de esos que se lanzan vale 10.000 o 20.000 euros. Y lo paga la unión europea. Ojalá acabe pronto la guerra porque ya es absurda. La frontera está fijada ya en un punto y no se va a mover. La frontera es la que es, nadie avanza nada desde hace un año o dos. Putin debería pensar como un estadista, no como un soñador de la Rusia soviética.




 La página en blanco es odiosa. Está esperando, sí, ahí quieta, sin ideas en mi cabeza. No hay manera de rellenarla de líneas preciosas. Tengo que mirar algunos versos que me den pie para iniciar un pensamiento, una historia, un grupo de palabras con sentido. Y leo: el gran rebaño del silencio puro. Y no sé a qué se refiere ese silencio ni ese rebaño. A lo mejor es el rebaño de las letras que no salen, que no aciertan a cumplirse en la página dichosa. Y sigo escribiendo para la nada, para simplemente decir que no digo nada. Y así es la página en blanco: una pequeña tortura, una indecisión de la creatividad, un parón en el decir cosas. Una forma de elaborar la vaciedad de la mente oscura. Una indecisión a la hora de escribir que no conduce a la comunicación con el mundo. 




domingo, 2 de noviembre de 2025

Estoy leyendo unos libros de poesía de diversos autores. Me está gustando Gloria Fuertes. Es muy entendible esta mujer que pasó por ser una poeta de los niños pero que tiene una poesía muy seria, muy vital y a la vez, muy desengañada. Curiosamente, los que menos me están gustando son los poetas de la generación del 27. Hay un poeta de esa generación que se llama Pedro Salinas que escribe poemas de amor pero no hay quién las entienda. Las leo y no me dicen nada. Uno que me está gustando mucho es José Hierro, que tiene una poesía muy musical, muy de versos que suenan con un ritmo poderoso. Una colección de poesías del barroco es difícil, como difícil es la poesía de Claudio Rodríguez. Pero lo voy leyendo todo.



 Ayer estuve en el pueblo. En el pueblo, desde la plaza, si miras al horizonte, ves campo, naturaleza. Eso es lo que quería yo ver hacía mucho tiempo, una muestra de campos ensemillados, tendidos en una loma, luchando por dar fruto. Estuve largo rato en el cementerio pero no vi a Diego, el amigo que me saludó un día como el de ayer hace un año. No vi más que personas conocidas pero mayores. Luego me recree en la plaza, me fumé unos cuantos cigarrillos en el escenario de mi más antigua infancia, miré los campos otra vez, miré el terreno fértil que da tranquilidad a los ojos con su lejanía. Vi el mundo antiguo de mi juventud. Y luego comí cochinillo. Nada más segoviano. Nada más exultante para la vista que la plaza y nada más exultante para el estómago que el cochinillo.


 Hay una canción de Julieta Venegas que dice: yo te quiero con limón y sal, yo te quiero si vienes o si vas. Retrata un amor incondicional. Da igual que ese amor se comporte irracionalmente o de forma extraña. Con limón y sal me parece que se toma el tequila. Es una metáfora muy bonita. Debe de ser para hacer que el trago pase mejor. Hay veces que hay que perdonar a la persona que queremos aunque nos siente mal para muestro orgullo. Hay que comerse el orgullo con ciertas personas que, sin querer, nos hacen daño. Hay que tomar limón y sal para tomar luego el trago amoroso. La vida es mucho de limón y sal. La vida está llena de diálogos que parecen rotos pero que uno de los dos debe iniciar otra vez para que la relación fluya. Nunca hay que enrocarse en una postura agria, hay que sorber el trago.




sábado, 1 de noviembre de 2025

 Mintiendo se llega lejos y engañando también. Lo ha demostrado cierto presidente que preside España y que no va a dimitir. Digo que se llega lejos porque este presidente lo ha hecho. De ser un mindundi en todos los aspectos de su vida, con engaños ha conseguido estar en la Moncloa 7 años. Inventándose historias como la amnistía a los corruptos del proceso catalán. Inventándose tantas cosas malas para España, él ha seguido ahí, con su cara dura de siempre. Resistencia, lo ha llamado, pero no es más que una serie de engaños, de estar al filo de la navaja todo el rato con tal de estar en el poder. Y durará todo lo que esté en su mano siempre con la misma herramienta de poder: la mentira.

 Tengo yo como 10 folios escritos a mano por una cara que quizás, juntándolos unos con otros podrían constituir un relato. En ellos, cuento cosas de mi vida o impresiones sobre la vida actual. La vida actual es muy confusa, no entiendo yo muy bien por dónde va el futuro. El futuro creo que es la robotización del mundo, la siguiente revolución. Cuando lleguen los robots, que ya están llegando, ya nada será igual que antes, como pasó con la revolución industrial. Dicen que ya ha habido varias revoluciones pero como la robótica, no habrá ninguna. La robótica será definitiva. ¿Y después de la robótica? Será la conquista de los planetas como Marte. Y la energía de fusión.