miércoles, 18 de junio de 2025

 Un relámpago cruza el cielo y se cuela en el jardín oscuro. No es signo de nada, no es advertencia divina. Solo es que hay tormenta, una tormenta aciaga y confusa que mete a los viejos en una desolación triste. Y yo seré viejo y los relámpagos me meterán en una desolación triste de la que no sé si sabré salir. Y llueve y llueve pero no lo suficiente (ayer lo hizo de 3 y media a 5) y vuelve el calor y vuelve la tormenta a hacer añicos la confianza en Dios, ese Dios al que se le reza para que nos proteja de todo mal. Y después, una chica nos lleva de paseo de la mano y no nos caemos, no podemos caernos porque no nos levantaríamos y la vida ya está echada del lado de los niños que nacen y de los altos álamos que siguen creciendo.

Ser viejo es una aventura.

Una aventura de soledad a veces.

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