Me está costando escribir. Quizás me dedique a leer. Leer un libro que no es novela, que son impresiones sobre una América muy particular, la América del Norte, donde un refresco vale 4 dólares, las habitaciones de hotel son inmensas y el poeta que escribe va a visitar museos de Andy Warhol a todas horas. El escritor se relaja en los últimos capítulos y parecen chorradas lo que escribe. No lo parecen. Son chorradas. Pero me lo tengo que leer. Para eso lo compré. Vamos a ir a Madrid esta tarde. Si nos aburrimos, nos montamos otra vez en el autobús y a casa. Pero Madrid es mucho Madrid. Se suele decir que en Madrid hay de todo. Que de Madrid, al cielo. Que en Madrid, las aceras están llenas de gente cada vez más rara. Para mirarla. Para entretenerse sentado en una terraza. Hay que gastar los cuartos como sea.
Madrid no esconde, Madrid enseña.
El descaro de Madrid.
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