La lenta música verde de los álamos guía a la razón, la vuelve fértil, la vuelve llena de ideas para escribir un libro o volar con la imaginación. Es pronto para que lleguen las olas turbias de sol derrochando monedas de oro por las aceras. Algo hay que hacer, unir el destino a unas poesías, comprobar que la prosa de ese escritor me lleva por delante la mente hasta hacerme la tarde asequible, ir al cine, a ver otros libres, otros actores buenos. Y, poco a poco huir de ese miedo a las horas en blanco, horrorosas horas adentro, vacías horas de traje escarlata.
A los dos días de edad
nació Gloria.
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