Hoy, martes, 10 de junio de 2025, me he levantado triste, he mirado por la ventana, he visto el patio sin nadie, he desayunado, me he vestido y he salido a la calle. No he visto nada nuevo ni nadie con quién charlar. La mañana se agota en sí misma, se diluye como un azucarillo en café caliente. No sé si debería decir a esa chica que ya no voy con ella, que no me llame más. No estoy yo en un ciclo vital que pueda perder amigos. Al revés, necesito algún amigo. Yo solo y mi hermano solo. Vaya par de dos. Le diré a esa chica que voy con ella en su coche a algún sitio. La vida pasa, el alma pasea, la cabeza da vueltas, el ombligo sigue ahí.
Remota voz la del náufrago
que solo la oye nadie.
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