Falta media hora para ponerme a cocinar. En mi alma se cocina la soledad a sol lento, sol lento de junio. Los días pasan sin saber casi de nadie. Fumo cigarrillos, las horas pasan. Me tumbo a meditar, escribo esto. Que yo escriba esto no quiere decir que yo escriba bien sino que la vida pasa así, pasa doliente. La vida pasa doliente y me acuerdo de algún escritor antiguo como Espronceda, que fue romántico y escribió "El estudiante de Salamanca". Las flores son arena y los niños son hojas que caen de los árboles y hacen un pequeño, un pequeño ruido al caer. Hallo tierra, hallo cielo en este día indecoroso.
La flecha ya lanzada
da igual adonde dé: no hay consecuencia en el azar.
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