Hacía mucho que no la veía ni la llamaba. Ha sido un encuentro feliz de besos y de abrazos y una pequeña charla. La preocupa mucho su trabajo. Luego he visto a un amigo y he leído el periódico, hoy se puede vivir. Me ha dicho el amigo que estuvo anoche dos horas lloviendo. Tenían que haber sido 24. Las horas pasan agitadas en mi interior temiendo el verano, esas olas de calor asquerosas en que hay que estar en casa. Y en casa, ¿qué hago? Nadie se ha muerto por estar en casa metido pero sí puede sufrir una ansiedad asquerosa. Hoy iré a caminar. A las 4.
Brota agua santa del peñasco.
Beberla te quita los males, bébela.
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