miércoles, 11 de junio de 2025

 En esas horas fulgen ojos absortos. Te resignas a pasar la tarde sin mucho que hacer. Los ojos no miran ni ven, solo se lamentan de lo conocido. Te acompañan la radio, los libros, el móvil y todo te estorba. Quisieras estar lejos, muy lejos, en una habitación de hotel que tenga un colchón de dos palmos de grosor y dos metros de largo. Y luego, salir a la calle, a ver qué encuentras. Quizás encuentres una relojería y te compres el último modelo de Casio aunque no te haga falta, aunque las horas las dictará el calor. Pero ha refrescado y aprovecharás para ir de paseo, un paseo muy largo que te haga olvidar quién eres tú, por qué esperas, por qué este destilado tan lento, por qué el verano, por qué la falta de amigos, por qué no tienes con quién tomar un café.

Tendido el cuerpo.

Tendida la voluntad de marcharte de este infierno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario