miércoles, 18 de junio de 2025

 El galope de unos caballos estruendosos nos atruenan los oídos: todo está mal en el mundo parecen decir las uñas de esos caballos. Pero el hombre es capaz de cambiar las cosas como ha hecho durante siglos. El caso es cerciorarse de qué está pasando. La revolución industrial cambió el modo de vida campesino a las grandes ciudades y así ha venido pasando por larguísimos años. En la ciudad confluyen las ideas más iluminativas para el mundo: hagamos caso a esos cerebros que, con estudio, convicción y determinación tienen respuestas para los problemas del mundo. Las ciudades hacen unión de ideas para el futuro. El futuro es algo agobiante, misterioso para el hombre, pero se puede crear un futuro bueno si se aplican las ideas adecuadas que unos hombres nuevos piensan.

Las ciudades son una olla de pensamiento.

Hagamos caso a la olla.

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