domingo, 22 de junio de 2025

 Ayer, de 11, 00 a 11, 15 de la noche llovió. Como solía hacer antes de esta primavera. Ya sabéis mis gustos: a mí me habría gustado que hubiera llovido toda la noche. Primero hubo viento, el cedro que da a mi ventana se agitó mucho y luego, llovió. Pero, ya digo, muy poco. A las 8 de la tarde de ayer, veníamos Paco y yo de San Agustín de Guadalix, que está en el kilómetro 34 de la nacional de Burgos. Vimos un poco la tele, las tontadas de siempre pero con mucho más bombo y platillo, nos fuimos a acostar, pero intuíamos que llovería. Pero llovió poco, no a mi  gusto. Nunca llueve a gusto de todos, nunca mejor dicho.

Llueve pero como si nada.

No afecta mucho al espíritu esta pequeña pluviosidad.

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