lunes, 2 de junio de 2025

 A una la conocía de antes. La otra, su amiga de años, tenía cara de mosquita muerta. Y no era verdad que yo fuera amigo de ellas ni desde el primer minuto. Todo fue confusión y alteración desde un principio. Fuimos a 120 un día. Ya no era una mosquita muerta. Y la insulté muy malamente. Y dejaron de llamarme. No era yo para tales amigas. Me comporté muy mal. Había que pagar. Y pagué dejándome de lado a la primera oportunidad. Y luego ya en casa, escribiendo de esto y de lo otro, como decía Unamuno. Y ya no las volví a ver. Y creo que no las veré más.

Como dice mi hermano:

En España, se funciona por parejas.

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