Las máquinas escribirán poemas y libros de filosofía. Las máquinas serán los camareros de hoy. También los peluqueros y peluqueras. También los taxistas. También los albañiles y pintores y técnicos del gas y otros técnicos de otras cosas. Y los restaurantes tendrán que cerrar porque ya no darán el menú del día a los obreros. Los obreros desaparecerán de la faz de la Tierra para dar paso a unas hojas de lata muy bien ensambladas que harán todo ese trabajo sucio. Entonces la gente se apuntará a pintura, escritura creativa, etc. Más que nada para contar la vida que había antes de los robots. Porque los cogeremos asco a los robots. Porque nos quitan el trabajo. Porque escriben libros. Porque cortan el pelo mejor que los humanos. A lo mejor, la policía del futuro también son robots. Y entonces...
En Japón ya hay robots.
Yo no iré, creo, a Japón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario