Almíbar destilaba la fruta por el exceso de calor, la fruta maduraba pronto, se resquebrajaba la piel de la fruta, se hacía negra, se ponía de un color morado tirando a marrón oscuro. La gente de la casa estaba tirada en el sofá y no hacía nada, solo pervivir. Nadie hacía la comida, se comía de lo que había en el frigorífico. La gente de la casa colapsaba mientras las persianas estaban bajadas a tope. La gente de la casa solo sobrevivía al calor que hacía afuera. Estaban tumbados o sentados en el sofá viendo la televisión. Amodorrados, medio locos ya, nadie hacía nada. Así hasta que pasó el verano. Y todos los de la casa no sabían ya en qué día de qué mes estaban.
El verano es experiencia extrema los últimos años.
La luz del sol manda mucho.
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