sábado, 7 de junio de 2025

 A veces, nuestra carne nos resulta demasiado dura, queremos morir un poco o pasar la vida como lo hacen las bestias. A veces la vida no sonríe nada, todo es un esfuerzo para matar el rato. Nos rodeamos de libros y películas y pantallas para que no sintamos el mordisco de la vida, la pena de ser humanos que piensan y sienten. A veces uno se tiraría por un puente, se refugiaría en un bolsillo del pantalón, se mataría contra las putas horas que no pasan rápidas. Rubén Darío mismamente cantó a las piedras, quería ser una de ellas cuando ya estaba desahuciado de la vida, cuando ya el alcohol no le hacía mella. Espronceda murió de pena también olvidada ya esa forma de vivir romántica y absurda. Y así todos los poetas y gente pensante de esta mísera fiesta en la que vivimos.

Producimos textos hablados 

que dicen cómo estamos, lo que sentimos, lo que deseamos.

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