miércoles, 31 de diciembre de 2025

 Suena la sopladora afuera. Los corruptos ya ingresaron. La vida se vuelve atenta a los designios políticos del futuro. La gente está harta de este gobierno. La gente pasea, imita a los monos antiguos y no lee, la gente apenas lee. La gente se echa la siesta y despierta un tanto descolocada, la noche ya casi en los ojos. Las calles dicen escasas cosas al mirón de turno. Las orquestas recogen sus instrumentos y se van con la música a otra parte, literal. Es diciembre y hace sol y calor, un calor que no llega de cuerpo a cuerpo, todos nos desentendemos del otro. Las miradas se van hacia los ojos del otro, a ver si captamos algo ajeno, a ver si los ojos dicen algo de los que se nos cruzan en la acera. Y los ojos no dicen nada. Acaba la mirada y muere ya en los cuerpos, en los malditos cuerpos de los vecinos.

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