Acudes al malgastado mundo de los vivos. Das tu vida a los desagradecidos, apuntas a la aurora con tu arma de fuego y disparas quizás contra los cuerpos que te dan la espalda. Nadie ya saluda a nadie. Ya los conocidos se tornan extraños huidos por el desagüe de la incomprensión. Es poco lo que ofrecen y ofrecerán cada vez menos. Es una ley de los que ni son educados ni lo serán nunca porque a la escuela iban como con excusa. Solo el fútbol los enciende. Solo el brillo del dinero. Solo los regalos. Son gente sin alma que no conoce ni quiere conocer a los suyos. Pero todo se volverá contra ellos por la desidia que almacenan, la desidia emocional hacia la gente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario