Ayer me encontré a una amiga de hace mucho tiempo que está como mi hermano y yo; o sea, tiene una enfermedad mental. Y me dijo que se iba a poner a trabajar. El tema salió de refilón, no lo explicó mucho. Esta chica también me dijo un día que iba a hacer marroquinería y nunca lo hizo. También me dijo que había inventado un objeto para sujetar las cartas de mesa y que lo iba a vender en las residencias. Tampoco lo hizo. Esta chica también se iba a ir a Almería. También quería irse a Santander, de donde procede. No creo que haga nada da nada. Todo es marear la perdiz para nada. Pero quizás un día haga algo y, a lo mejor, la caga.
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