Este era un hombre que vivía con su hermano. Los dos habían comprado una casa. Era suya, de nadie más. Y tenían planeado venderla cundo murieran y el dinero de la misma entregarlo a Caritas. Para ganarse el cielo. Sería una acción de última bondad con los pobres. Los pobres se lo agradecerían mucho. Comerían un pastel muy bueno pensando en estos dos hermanos caritativos. Y en misa, un cura hablaría de estos dos hermanos elogiándolos por su bondad y generosidad. Y, cuando murieran, serían alabados como personas nobles y liberales como pocos. Y no sé si irían al cielo, pero cerca le andaba.
No hay comentarios:
Publicar un comentario