Entre diputaciones y farmacias tú vas pequeño gran hombre sabio haciendo el bien a los demás que te conocen y piden auxilio. Ya solo quedan unos días al año y te preparas par el año que viene para escribir y leer muchos libros, muchas historias que quizás no tengan mucha lógica pero que son más amenas que la novela de Ginés Sánchez titulada "El borde cortante". Menudo rollo de novela simbólica, estúpida y llena de una jerga juvenil-redes sociales que no entiende uno una mierda. Solo me quedan por leer dos obras muy dispares entre sí: una de una chica lisen cefálica y otra de una búsqueda de tiempo pasado para mayores que se jubilan y van a Suiza, a Zurich, concretamente.
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