Este era un hombre que llevaba sin comer tres días. Su país estaba en guerra y todos los días eran bombas, correrías de soldados crueles que mataban a los soldados y civiles del régimen y violaban mujeres a plena luz de la calle. Este hombre que digo no había conseguido comer nada, estaba exhausto y sediento. Hasta que encontró a una mujer que hacía la comida en una pequeña olla, a las puertas de su casa. Como combustible había utilizado astillas de una puerta reventada por una bomba. Le pidió algo de comer y se lo dio. Aquello era pan con verduras y carne cocido todo junto. Sabía un poco a precariedad e improvisación ( a lo mejor era carne humana la de este guiso montado con prisas y determinación). El caso es que comió y bebió un poco de agua que le ofreció la mujer y este hombre siguió dando vueltas entre ruinas hasta que ACNUR le llevó a un refugio y allí estuvo mejor.
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