Matamos al centinela de los días. Lo dejamos bien muerto al pie de la farola. La luz de ese eléctrico personaje de la noche, lo alumbra, lo mece en rayos insomnes, en toda la oscuridad nocturna. Y por el día, ya no está, ya vuelve a mirar al sol y nos dice las horas, el centinela adusto de los días que pasan. Las lunas han puesto en la noche gran cantidad de una luz de plata. Como al centinela, matamos esa gélida luz y a la Tierra. Ya no queremos a la Tierra. Ya no queremos la Tierra. Busco una excusa para pasar el día. Me viene a la luz de mi deseo un camino, un camino hecho de la extensión de mis pies. No hay bichos en el camino, no hay luz, ya no hay centinela que diga: la Tierra se está muriendo poco a poco. Pero el camino, menos mal, sigue ahí, para que mis pasos redunden mi felicidad, mi poco deseo de estar lejos, mi torpe manera de pasar el día.
miércoles, 31 de diciembre de 2025
Suena la sopladora afuera. Los corruptos ya ingresaron. La vida se vuelve atenta a los designios políticos del futuro. La gente está harta de este gobierno. La gente pasea, imita a los monos antiguos y no lee, la gente apenas lee. La gente se echa la siesta y despierta un tanto descolocada, la noche ya casi en los ojos. Las calles dicen escasas cosas al mirón de turno. Las orquestas recogen sus instrumentos y se van con la música a otra parte, literal. Es diciembre y hace sol y calor, un calor que no llega de cuerpo a cuerpo, todos nos desentendemos del otro. Las miradas se van hacia los ojos del otro, a ver si captamos algo ajeno, a ver si los ojos dicen algo de los que se nos cruzan en la acera. Y los ojos no dicen nada. Acaba la mirada y muere ya en los cuerpos, en los malditos cuerpos de los vecinos.
Protegido por las hojas de la excesiva luz de diciembre. Los montones de verdor que hacen la copa del árbol reservan un eco de murmullos tibios. Es por aquí por donde la luz se pierde en rayos determinantes, sucesivos, extraños. La región en la que estoy se pierde en arboledas ignoradas, en palmeras de dulces dátiles, en lo frondoso unánime. Las gentes que me ven aúllan de contento, pierden la noción de la mañana en la ciudad y me besan las mejillas con ardor. Es un sueño. Es el deseo de verme lejos, de oler los cientos de sales del mar, de pisar una arena tibia y desordenada. En el año que viene, en los días como soles, mi cuerpo andará de la tibieza del sol en mi piel al frescor del mar en mis cálidas entrañas. Y desnudaré a la brisa en mi cabello, moreno como el carbón. Y me regodearé en las olas redondas, fértiles aguas de la felicidad.
Resumen del año: vida sencilla. Los vaqueros azuzan a las vacas para que entren en las cuadras. Vivir es morir poco a poco. Se me cruzan por la mirada los paisajes de montaña, el azul intenso, los prados y los caseríos más allá de la carretera. Ese fue un paseo enorme, a 120, en conversación amena. Era mayo, se notaba. Los pájaros cruzaban metiditos en el cielo. El egoísta que se ponga el último, por favor. Los niños pequeños no pagan; las niñas bonitas, tampoco. En ir y venir se nos ha pasado el año. Hoy es un gran día, como otro cualquiera. La ventura y la aventura está más allá de estas paredes. Los libros me dan la razón. Ya no sé qué más poner aquí. Las lunas se sucederán, el sol seguirá moviéndose como la Tierra. Los ronquidos de mi compañero asierran la mañana.
martes, 30 de diciembre de 2025
El azul vacío. Las horas que pasan. El futuro que llega y no llega. Las almas hambrientas de dinero. Todo pasará así que llegue una hora, la hora de todos. Dios y sus enviados se agitan, se torturan porque no se siguen sus enseñanzas. La primera: ama y haz lo que quieras. La segunda: no hagas daño. La tercera: procura pasar por este mundo sin mostrar mucho egoísmo. El egoísmo es muy cutre. Es lo más cutre que conozco en este mundo. Es la avidez de lo mezquino metido en un bote mugriento. Los que lloran, lloran por nosotros, que no sabemos agradecer lo que tenemos deseando lo que no tenemos. Eres un hijo de puta, dijo Paco mientras se peinaba.
Nostradamus se cagó en los pantalones. En Ávila se comen buenos chuletones. Yo, ya lo dije, no tengo amigos. Andar cabizbajo indica pasar de todo y de todos. Yo, ya lo dije, a mi interés. Por las bardas del corral saltan los viejos familiares pero con rabia de años. No sé qué alabanza podría yo alzar. La vid da sus frutos y uno que quiere de todo se quiere comer el racimo. Son las 12 y cuarto. El mundo sigue atado al dinero y a los inmuebles. Como en casa, no hay nada. Yo vivo en un palacio, como dice mi padre. Tardaremos de salir al encuentro con la locura, menos mal. Todos están locos y no van al psiquiatra. Duermo bien, sin pesadillas. Duermo bien, sin interrupciones. El sueño se esparce como las aguas de un río por el valle, como el egoísmo de algunos.
Se rompió el triunvirato. El otro día apareció el punto de los sables pero le di la espalda muy convenientemente. Aparecióseme Lucifer cuando ya me iba a ir acostar. Y me dijo que en el cielo hubo una sangrienta batalla. El día de año nuevo lo pasaremos bien por la tarde. Hoy ya es martes y el jueves ya será 2026. Lo nuevo viste de lo viejo si no se renueva la ropa. Si la ves, que no la verás, le dices que no me has visto. Parece que por el pueblo no vamos a mostrar la nariz mucho. La vida se torna más difícil si no lo era ya. A los 65, si Dios no lo remedia, ingresaremos en un hotel de dos estrellas. Ya digo: la vida exige inteligencia y buen hacer. Me comería un pastel de trufa. Iré a la pastelería en un momento.
sábado, 27 de diciembre de 2025
El olor de la calle a las dos menos cuarto se cuela en las narices cual perro en una casa, como el pájaro lejano en el cielo, como la hormiga laboriosa en el hormiguero. Y ya ese olor no se quita de la mente del hombre, de ese flaneur a las dos menos cuarto. Y todas las esquinas pretenden la novedad pero no la consiguen. Allá va la divorciada, allá van los niños, allá la suramericana. El mendigo está puesto en un lugar estratégico, las manos de los niños apuntan a los chocolates y la anciana anda con su báculo insólito hacia adelante, siempre hacia delante. Las dos menos cuarto de este sábado tonto ha venido a verme mientras pensaba en las musarañas, musarañas benditas de la mañana ociosa.
viernes, 26 de diciembre de 2025
Acudes al malgastado mundo de los vivos. Das tu vida a los desagradecidos, apuntas a la aurora con tu arma de fuego y disparas quizás contra los cuerpos que te dan la espalda. Nadie ya saluda a nadie. Ya los conocidos se tornan extraños huidos por el desagüe de la incomprensión. Es poco lo que ofrecen y ofrecerán cada vez menos. Es una ley de los que ni son educados ni lo serán nunca porque a la escuela iban como con excusa. Solo el fútbol los enciende. Solo el brillo del dinero. Solo los regalos. Son gente sin alma que no conoce ni quiere conocer a los suyos. Pero todo se volverá contra ellos por la desidia que almacenan, la desidia emocional hacia la gente.
Hay veces, esto da mucha pena constatarlo, que papá Noel no acierta con los regalos. Es una pena muy grande que hay que solucionar, quizás, yendo al psicólogo a una terapia de alejamiento del fracaso por expectativas no muy reales. Es así, a veces esa camisa tan bonita no es lo que queríamos. Quizás queríamos una nintendo. Quizás queríamos un fin de semana al pie de los Pirineos. Quizás queríamos un gramo de felicidad en nuestra más íntima escapada del mundo. Pero papá Noel no es un camello, ni un adivino que adivine qué es lo que queríamos. Papá Noel está ya harto de caprichos de gilipollas de los regalos. Y a veces, le confunde la noche y la conducción de los renos y la bobería esta de andar con ofrendas y requerimientos vanos.
Han caído mal estas fiestas, en mitad de la semana. No sabe uno si es domingo o martes o qué. Esto se estira como un chicle. La nochevieja antecede a un jueves de resaca. Y luego, el viernes, se trabaja, ya día dos. Hay gente que tiene muchos planes para la noche del miércoles. Quizás aparecer en casa de un extraño. Quizás volver a casa tarde, muy tarde, con el albor. Son cosas que pasan las nocheviejas, las despedidas del año. Yo pienso a veces qué vidas habrá estos días de incontinencia de sustancias, de idas y venidas, de apariciones súbitas, de gente inesperada. Yo me recreo en la sencillez de la noche y del día y deseo que ya pase todo para estar más tranquilo.
jueves, 25 de diciembre de 2025
La gente estudia, se prepara, escribe, lee y visita lugares que le guste. La gente ignora, odia lo que no sabe, delinque, no se asesora antes de actuar. Los hombres y mujeres que tienen buena voluntad hacia los otros a lo mejor salen malparados en esta vida de perros que hay al doblar la esquina, solo al doblar la esquina. No se puede ser ni muy bueno ni muy malo. En la vida no conviene odiar. Y no conviene ser siempre la voz cantante. De vez en cuando, hay que saber escuchar. O si no, herirás a los demás y te herirás a ti mismo. Dos duros son dos duros para todo el mundo pero hay gente que quiere hacer de esos dos duros un negocio que le beneficie solo a él. La vida, ya sabemos, es perra y tú y yo formamos parte de ella.
La grasa que nos ha alimentado corre por la sangre y se adhiere a las paredes de las venas y las arterias. El ejercicio es la única arma que tenemos para despejarla del circuito sanguíneo. También para que se despegue la nicotina que hemos fumado. Andando, simplemente andando, se corrige esa desazón de los lípidos que nos hacen tanto daño. Lo que pasa es que salir esta tarde a la calle o los caminos que hacen las calles da mucha pereza. Nos amoldamos a las paredes que nos alojan a la familia entera y nos sentamos en el sofá mientras vemos el resultado de la llegada de papá Noel. Es un error. Pero un error comprensible. Hoy, salir a la calle es verificar tu triste soledad en los caminos.
Ir a caminar los domingos es muy aburrido. No se ve a nadie. Hoy, especialmente es aburrido porque hoy es como si fuera un superdomingo: todo está latente y oculto. La gente se atiborra de turrón, se atiborra de lo que sobró ayer, se atiborra del puro aburrimiento del día de hoy. Ir a caminar hoy es como retar al camino solitario. Solo se oyen tus pasos, plas, plas, plas. No hay lluvia, no hay nieve, no hay ni Dios por la senda que abre uno solo. La gente no hace ruido porque está atrapada en las paredes, está atrapada en la navidad sucia de los alimentos, en la navidad triste del tiempo que pasa. Hoy solo, plas, plas, plas, solo suenan tus pies al ritmo de ti mismo.
Hoy, día de navidad, es un día muy aburrido. Todo está cerrado, no hay prensa, las calles están desiertas. Sale gente a correr para desbaratar el efecto de la cena de ayer. Encima, está nublado y suena imaginariamente un ruidillo sordo de las conversaciones de nochebuena. La vida ya hace tiempo que está en otra parte, en un rincón que ni imaginamos, que ya desistimos de señalar en el mapa porque está muy lejano, muy incierto y muy inasequible. Y damos cabezazos hoy de pura rabia contra el mundo, contra los que pueden hacer de su vida una continuación de su voluntad y nosotros, no. Pero no nos desesperemos. Dentro de unos 10 días todo es igual al inicio de las fiestas, pronto soportaremos el primer atasco, los chillidos de los niños y la vomitona del televisor.
Había en los años 20 del siglo pasado un filósofo francés llamado Enmanuel Mounier que decía que la vida es dura y yo añado que muy mostrenca incluso para los pudientes de esta tierra. Este filósofo perdió a una hija y todo se le hizo cuesta arriba excepto el arte de filosofar, que practicó con ahínco para superar, precisamente, su vida dura y mostrenca. Y dijo que la realidad del mundo nos supera y para que podamos superar los seres humanos a esta realidad hay que hacer uso de la imaginación, de la creatividad. Hay que buscar inspiración en esta vida en algo que la dé sentido pues no pocas veces, el ser humano se pregunta, no sin razón, ¿ tiene sentido mi vida ? Y la vida suele tener algo de sentido cuando la sublimamos por medio de algún arte, sea el arte de pensar o el arte de cualquier cosa, como hacer pececillos de plata uniendo escama tras escama.
Alonso de Ledesma, Luisa de Carvajal, Juan de Aguijo, Gabriel Lasso de la Vega o Gaspar de Aguilar fueron poetas que lucieron en el siglo de oro español. Lo mismo cantaban un amor que a una batalla que daban un consejo para bien vivir. Todo ello respetando la rima y la métrica clásica española. También cantaron al paso del tiempo, como en ese poema sobre las ruinas de Itálica. La vida en ellos pudo entremezclar un servicio militar al rey y una dedicación a las letras de modo cabal y muy útil. Yo los he leído en una antología de una editorial de los clásicos y he disfrutado más con ellos que con la oscuridad de un Quevedo o un Góngora. La vida de estos poetas no es muy conocida pero si se conservaron sus poemas es por algo. Ya digo que se disfruta de un aviso para la vida, de un amorío explicado en endecasílabos o de un ejemplo de militar heroico.
miércoles, 24 de diciembre de 2025
Esta mañana no sé escribir algo propio así que tengo que ayudarme de los versos de otros poetas para después, alzar mi prosa. Así que voy a declarar otro verso de otro poeta para tirar del hilo poético. Y el verso dice así: Abrupto el horizonte por cercano a medida que el sol lo desdibuja. Y yo sigo: el cotidiano paso del día nos pone en una situación de mansedumbre con nuestro destino pues todo lo huye el tiempo. Decimos mañana y ya mañana es. Pasamos como ciervos que andan ramoneando el verde, como gallinas con el susto encima, como cerdos a los que les aguarda la matanza. Es abrupto el día porque los humanos estamos ceñidos a mil inconvenientes, pero el día pasa, vaya si pasa. Y el sol come el horizonte en el crepúsculo malo o bueno de las jornadas, de las horas que sazonan los días.
Como no tengo qué hacer hasta la hora de comer, seguiré escribiendo. Y un poeta que se llama Ángel González Quesada escribió un día, no sabemos si por la tarde o por la mañana, este verso: marcas tus pasos reencontrados hacia el mundo de dioses que inventas y te aguardan. Siempre estamos inventando si no dioses, refugios en los que pasar unos cinco minutos echando un cigarrillo o bebiendo una cerveza o dejando la mente en blanco a ver si nos besa la vida. Y en esos minutos inmolados a la más íntima soledad de perdedores que somos, se agita la fe en la vida y se agita la fe en los otros. Porque la fe está en saber que la realidad no es tan mala como la imaginamos sino que está hecha de almas dulces, amables almas que nos conducen a querer el mundo.
Voy a recurrir a un libro de poesías para escribir este blog. Y el verso dice así: acabó el fin del mundo sin peligro. La vida es asomarse al fin del mundo casi cada día. Es como un respingo que te recorre las vértebras así que te levantas de la cama y piensas: hoy podría ser el último de mis días en el globo terráqueo. Y ese es el fin del mundo. Y el dolor de no ser vive también mientras existimos, ese vaso que la vida pone ante nuestras narices y que hay que beber, queramos o no. Y nuestra vida falla un poco cada día, se inclina al terror, se inunda de sombras y termina fastidiando el desayuno. Luego, las horas pasan más inconscientes pero la mañana ha sufrido un simulacro del fin del mundo en el que nosotros estábamos y no estábamos.
Esto de escribir es un reto. No sé si grande o pequeño, pero reto al fin y al cabo. Porque no sé muy bien qué van a decir mis palabras que sean buenas de leer. No sé muy bien hoy de qué escribir. Así que dejaré que mi invención vaya despacio, que cobre sentido según mi imaginación se enrede en las cosas. No tengo gran cosa que hacer en la mañana. No tengo tiempo que gastar. No compro ni vendo. No haré una gran cena de navidad. No gano nada con estas fiestas. Ni mi ánimo está encendido ni mi vida va a cambiar un ápice desde el mes pasado. Celebro que diciembre se esté agotando. Recibiré el año nuevo como recibí este. No me ha tocado la lotería, el otro acontecimiento de estas fechas. Me voy a fumar un cigarrillo y me voy a preparar para el suceso de este día, como el de otro cualquiera.
martes, 23 de diciembre de 2025
He leído algo sobre Pessoa. Vivió en Lisboa y era un oscuro oficinista que bebía aguardiente en las cafeterías de esa misteriosa ciudad mientras escribía su literatura. Tuvo un amor pero no quiso casarse. No tuvo hijos. Creó hasta ciento y pico personalidades literarias desde su niñez. Todos su escritos los guardó en un baúl, del que se están publicando obras suyas a día de hoy. Cuando murió, a los 47 años, parecía un viejo de ochenta. En su vida, no alcanzó reconocimiento como artista de las letras, aunque fundó una revista con otro poeta portugués. Yo he leído su libro "El libro del desasosiego", del que no entendí nada.
A ver si se pasan pronto estas fechas piensa más de uno. Es verdad. Estas fiestas son para las familias y los niños montados en el trenecito o en el carrusel del tiovivo y venga fotos. Los demás estamos como en una deriva ausente de motivación para reír estos días. Hay que hacer previsiones para cenar y comer durante dos semanas. Y la gente se harta y se come un huevo frito en nochebuena y ya está. La gente sola se siente más sola aún estas fiestas. Pensando que hay el 50% de vidas unifamiliares en España, ¿no es una tortura una fiesta que dura 15 días para ese tipo de familias? Habría que racionalizar la navidad y que no durara tanto. Yo quitaría la fiesta de nochevieja y año nuevo.
lunes, 22 de diciembre de 2025
Yo fui de un pueblo pequeño, un pueblo con discoteca en la carretera, un pueblo de la matanza del gorrino hace mucho. Yo andaba por las calles de ese pueblo llenas de boñigas de vaca hace ya mucho tiempo. Todo es hace mucho en ese pueblo. Ahora estoy metido en una habitación escribiendo de ese pueblo antiguo, de esos amaneceres por la carretera, de esas coca colas nocturnas que agitaban mi mente. El ruiseñor cantaba en los viejos olmos cercanos a la nacional. Y yo bajaba la cuesta de mi pueblo como podía, como me dejara la emoción de ser de mi pueblo. Ahora ya no sé mucho de ese pueblo, no voy, no disfruto de la despoblación de ese pueblo en el que se venden casas, se llenan los salones, se toca la gaita y el cura dice misa a gentes ya extrañas.
Hay una calle que se llama resignación. La he andado demasiado, la he pisado con calma, es una calle oscura y sin gente o la poca gente que hay me ha acompañado. El supermercado está lleno de esas gentes que, como yo, se ha quedado sin piscina, sin niños, sin ocupación de horas macabras, se ha dormido a la puerta de la vida. Los signos de la resignación son la cabeza gacha, el dolor de vivir y la quinta sinfonía de un músico sin corazón. Las tardes frías de diciembre se arremolinan en torno a la aceptación cruda de un sinsabor grande de la vida. La vida no sabe a nada esas tardes. La vida se congela como los langostinos esas tardes de una pesadilla leve, pero pesadilla al cabo.
Hallado al fin el sitio del consuelo, dice el poeta. Venido a mí el remedio de la angustia. Es poco lo que se pide a la vida a veces: no sufrir. Pero es bastante pedir, quién lo diría. Llevo un tiempo de reclusión hogareña, llevo las esquinas de la casa en mi hábito dormido. Las luces de la navidad a mí no me alumbran, no me llenan de contenido vital. En un punto de las sienes está ella cuando miro por la ventana. Es la desesperación de ser yo más que nada. De ser un ser perdido en la maraña de las cosas. Las sensaciones crudas del día perjudican mi salud mental. Ojalá esto pase pronto y no me dé por tirar de mi mañana tardía a mi ansiedad de mis rincones solitarios.
sábado, 20 de diciembre de 2025
Me siento solo aunque esté siempre acompañado de mi hermano. Es una soledad social. Que no sé muy bien qué quiere decir pero yo me entiendo. He dormido bien pero me despierto bastante desanimado. No sé si iré a ver a mis amigos. Quizás con ellos me sienta algo mejor. Han sido días de novedades. Novedades que no me han gustado. He transitado por días de una felicidad a una tristeza honda. Mi mundo ya no es el mismo de hace un mes. Ayer cenamos en "La Oronda". Estaba llena de ancianas. La ancianidad se me está volviendo obsesión. La vida va llena de cumplimientos de años, de acercamiento a la vejez. Es muy triste pensar en mi propia vejez durante un tiempo.
viernes, 19 de diciembre de 2025
La que se va a liar si gana la derecha. Cajeros quemados, bares asaltados, calles que arden hasta el anochecer. Dios quiera que no sea así, pero va a ser así durante un mes más o menos. Porque la derecha no gusta. La derecha se come a los niños crudos. La derecha impone una ley que no mola. La derecha, amigos míos, es la derecha. Un alumno aventajado preguntó al profesor: a los de izquierdas se los llama rojos y ¿ a los de derechas? Y contestó el profesor: los de derechas son fachas. Y, a lo mejor, siguió el profesor, no tienen remedio. Cuando vengan los de derechas, yo me iré a una isla desierta. Pero me tiene que tocar el gordo, el gordo de la lotería, se entiende.
Por la mañana no me entran ganas de leer libros. Quizás la narrativa de las cosas, en mi caso, se dan vespertinamente o no se dan. Las sábanas tienen esa cosa entre dulce y respiratoria que me dejan tumbado cada mañana en la cama. Las camelias y los osos dan su fragancia rosácea tras de los cristales sucios. Los hospitales guardan su remedio a partir de las 7 de la mañana todos los días, todos los días. Es un placer llamarme como me llamo sin decir nada a nadie. Los primos del pueblo gozan un aire tranquilo y respirable desde que se levantan hasta que se acuestan. Y eso sí, el pueblo está muerto. Lo sabemos todos los que vamos al pueblo a declarar su defunción allá por los Santos. Y no nieva. Y no nieva lo que tenía que nevar.
Este era un señor que no encontraba las ganas de vivir por ningún lado, ni por el lado externo de las cosas ni por el lado interno. E iba al bar y decía: quiero ganas de vivir. Y le decían: aquí solo se sirven licores y refrescos. Las ganas de vivir, búsquelas en otras partes. Y se fue a una iglesia y le dijo al cura: no encuentro ganas de vivir por ningún lado. Y el cura le dijo: cree en Dios y hallarás esas ganas de vivir que tanto buscas. Y este hombre creyó en Dios pero le duró poco. Solo una tarde. Luego volvió a sus tristezas íntimas. Hasta que encontró a una mujer rubia un domingo por la mañana y esta mujer rubia le llevó a Chinchón ese domingo por la tarde y ya allí, en Chinchón, gracias a un beso muy bien dado de la rubia, encontró las ganas de vivir que tanto había estado buscando.
En la mudez de seda de la noche, dice el poeta. La noche trae una canasta seria de tenebrosos versos, un cáliz que se llena para que lo libes por la mañana, esa mañana como cucaña triste. La mañana se va alzando, bestial, sobre las nubes y el oro azul del cielo. Los pájaros no suenan, dicen que se va a teñir de nieve blanca el día y yo solo espero y espero que el día vaya muriendo como otro día que vino antes, antes de que esto se convirtiera en campo de batalla y las flores dejaran su consistencia para un futuro inerte tras las ventanas. Así, cada día es más triste y cenagoso que el anterior. Así, cada vez es más difícil sostener el alma entre las costillas.
Un día, a la puerta del bar de mi pueblo, oí decir a uno: que viene la derechona. Nunca he oído, sin embargo, oír decir que viene la izquierdona. Lo que sí he oído en un bar de Majadahonda es hablar de los sociolistos. Y también se habla de los pijoprogres, que, según la SER, es un insulto. Cosas, inventos, denominaciones de la política, esa política que siempre está a la gresca y que por eso, un escritor y periodista como Juan Manuel de Prada llama a este sistema la demogresca. No sé cómo me irá hoy pero me he despertado muy tarde. Quizás el día atrape en su seno dolorosas formas de hacerme sufrir. O quizás no y todo pase como la seda pasa por el cartón.
miércoles, 17 de diciembre de 2025
Ayer estaba yo depre y todos mis escritos no los valoraba ni un higo. Y sigo sin valorarlos. Es una cosa que me pasa. Cuando estoy depre, nada de lo que tengo hecho ni lo que hago lo aprecio. Luego, cuando me da la manía (es la euforia del trastorno bipolar) me da por pensar que lo que tengo escrito es la bomba y empiezo a pensar si no valdría la pena publicarlo. El bipolar no tiene término medio. Ayer todo estaba encapotado y gris, como la época de Franco. Ayer me levanté y me costó vivir. Ayer yo era un sonajero que solo sonaba tristemente. Hoy parece que el día es ya de altas presiones en el cielo. Ayer compré langostinos y chorizos para hacer unas lentejas y esas compras me levantaron un poco el ánimo.
Dice otro poeta que hubiera preferido ser librero de viejo en una calle de Londres, tartaja e indiferente a la vida y de repente, llegaba a su tienda Julia Roberts. Y hablaba con ella largamente. A mí no me dicen nada las celebridades, me tiran más las playas deshabitadas y darme un chapuzón en ellas, como hice una vez que fui solo a Valencia. Los soles del verano se agradecen mucho porque dan mucho calor y tienden a la costa, a pasar una semana en la orilla del mar salado. Los trigos requemados recordaban al poeta la piel de la amada y su morena cara le llevaba a amar a esa mujer por todos los lados y comisuras. Los maduros campos volvían una y otra vez a rememorar la piel de aquella mujer, la copa de ceniza, las noches de verano. Todo ocurre en verano, en un verano de charla por la carretera.
Pasé de vivir los libros a vivir la vida, pasé de la cantidad a la calidad, dice el poeta. Pero, ¿ quién pasa a vivir la vida si solo tiene libros ? Los amigos escasean y hay que cuidarlos. La vida no se deja ser vivida porque el dinero no alcanza u otros impedimentos: por ejemplo, yo no conduzco y no puedo ir lejos. Los obstáculos para vivir la vida son grandes, la vida no ofrece instantes de placer verdadero. La publicidad ha hecho que nos imaginemos una playa y una tumbona donde está un tipo o una tipa tomando el sol. Vivir la vida bien hoy en día es estar en Málaga o Tenerife a 20 grados y pasar de la navidad y de los libros y quizás no de los amigos. Los amigos nos los llevaríamos a la playa para mayor disfrute y tener algo que contar in situ.
La sonrisa vertical es el coño. Había (no sé si seguirá habiendo) una editorial que se llamaba así y también un premio literario que se llamaba así, la sonrisa vertical. Y lo ganó una vez Almudena Grandes con una novela titulada "Las edades de Lulú" que yo leí hace ya mucho tiempo y de la que no recuerdo nada. Almudena Grandes salió del anonimato con esta novela. Se ha escrito mucho sobre si los escritores deberían en su obras de escribir sobre sexo o no. Si debería estar sobreentendido o sobre si habría que dar detalles en una novela, por ejemplo, que contara un triángulo amoroso. Yo leí "Bailando con espigas", que cuenta una infidelidad, la autora no la recuerdo, y allí se contaba el sexo explícitamente.
martes, 16 de diciembre de 2025
Hay una mujer diciembre que es la última en salir de la fiesta. Esto lo dice en un verso un poeta llamado Miguel Gane, que es rumano y que no sé mucho más de él. Es verdad: la mujer diciembre tarda siempre en irse, se empeña en dejar la huella de los langostinos y el besugo en los platos. La mujer diciembre anda como loca, anda entre comercios y familiares que no se ven, anda pasando sus días en celebraciones acongojantes. La mujer diciembre anuncia el año siguiente pero con demasiada pereza. La gente se besa, la gente se abraza y tarda en irse el olor de la gente en el cuerpo de diciembre, tardan las tardes en hacerse noches, tardan las fiestas de madrugada, tardan las uvas de decirse doce. Para cuando llega enero, todo pasa a un olvido conmocionado de carne, exitoso de luces y cansado de familia. Y la mujer diciembre pasa como pasaron las otras mujeres estrafalarias del calendario.
Cuando me he levantado, el cielo estaba muy oscuro. No me sale la prosa fluida, me sale a borbotones necios. Las palabras hoy no surgen como el otro día, no ahuyentan la vulgaridad con fuerza, no habitan el espacio inteligentes. Es que hay días y días. Últimamente, los lunes y los martes engrosan sus horas con un dilatado aburrimiento. Van muy despacio, muy torpes en su ejecución de días ordinarios. Yo hago lo que puedo para acelerar el sentimiento pero las horas pasan acordándome lentamente de mi padre, acordándome muy despacio de la primavera que vendrá y regocijándome solo un poquito en el dolor de ser un ser pensante. Los humanos sufrimos y gozamos de ser eso, seres humanos.
lunes, 15 de diciembre de 2025
Hoy me está costando escribir y no me salen las palabras como yo quiero. En la cama se estaba bien, era como un útero materno en donde se estaba inconsciente, calentito y descuidado. Al mirar por la ventana, he visto el día. Y el día no traía más que desafección de vivir las horas. Lo dejaré todo para la tarde. A lo mejor, esta noche ha habido luna, una luna luciente y extraña que ha tomado venganza del día de ayer. Lo bueno es que ya dejamos atrás este año, se renuevan los tiempos, se revuelven los días, todo avanza. Para navidad, no he preparado nada. Ni tampoco para nochevieja. Total, será comer algo de poca gravedad e irse a acostar. No hay uva que no recuerde lo viejo y lo nuevo.
Ayer estaba inspirado. Hoy no. Hoy me sale un churro esto de escribir, bastante forzado y grosero. Hace ya casi cuatro años que no voy a la asociación "Tú decides". Resulta que solo eran amigos cuando nos reuníamos. Luego, ni amigos ni nada. Menuda asociación. Y encima, no había más que hijos a los que papá les resolvía todo. No me arrepiento de dejarla. El que lo llevaba decía que no debía decirse enfermedad mental. También decía que el trabajo era malo para el enfermo mental. Y yo me tiré yendo allí tanto tiempo y tantas horas que acabé cansado de la gente que pasaba por allí. Llevo cuatro números de la lotería. Ojalá alguno toque y me vaya a una isla, a una isla tropical el día 23 de diciembre por la tarde.
Ya estoy por aquí, otra vez a escribir. Hoy es una mañana de presiones bajas, hoy es día de quedarse en casa, hoy es feo el cielo, hoy se mata al deseo muy lentamente. Molaría mazo estar hoy en una isla, una isla ecuatorial y abrazar el mar tranquilamente. La verdad es que cuando me he levantado una maza oscura me ha matado el ánimo de hacer cosas. Tendría que ir a la farmacia y al estanco pero iré por la tarde. El viernes me pondré la inyección y haré un poco de vida social con las enfermeras o con el enfermero. Le diré al enfermero que eso de agacharme para ponerme la inyección es bastante indecoroso, que me la ponga de pie. La sanidad es muy rara, es bastante indecisa. La sanidad en España está hecha de contratos por horas. Igual que la educación. Demasiada interinidad. Es lo que hay.
domingo, 14 de diciembre de 2025
Bebo agua, mucha agua. Quizás bebo agua porque fumo. Ya voy fumando menos, menos mal. Había un libro, hace mucho tiempo, en tiempos de mi niñez, que decía que por las mañanas había que inspirar fuertemente, hondamente, asomado a la ventana, para que el cerebro se oxigenara y despertara de la somnolienta mañana. Las pastillas que tomo para dormir me dejan por la mañana como tonto, ando por los pasillos y tardo en espabilar hasta que tomo café y fumo. Luego, salgo a la calle sin tabaco y ando una hora haciendo el flaneur (ya he explicado qué es un flaneur) pero hay poco que flanuear por la calle. La calle dice poco, la calle está llena de indocumentados (ya lo decía el gran Larra), la calle en sí misma son suelas de zapato que pisan las aceras, la calle es más mostrenca que las vacas, que las ovejas, que los seres humanos mismos.
Desde mi pueblo, por la 110 dirección Segovia, pasado el puente sobre el río Moros, a la derecha, se va a un pueblo llamado Valdeprados. Es un pueblo pequeño pero con castillo. El castillo está habitado por un afamado escultor. Hay allí un pequeño bar con terraza. Los veranos, es muy bonito pasear por ese pueblo, tiene cierto encanto en su pequeñez. Los días pasan como por ensalmo. Hoy es domingo que pronto es jueves. Las lunas arañan el cielo nocturno con su brillantez prestada del sol. Llevo fumados 3 cigarrillos, a cigarrillo por blog. Son las 11:00. Quién diría que son las 11:00. Cualquier ser humano que se precie se pregunta alguna vez: ¿quién soy yo? Y la respuesta se queda en el aire como tonta, como irresoluta, como inútil. Somos esos que andan sin saber lo que es andar. Somos los que miramos sin saber qué son los ojos. Y somos lo poco que escuchamos habiendo tanto que escuchar.
He comprado un turrón praliné de trufa y unas nueces sin cáscara. Dice un refrán alemán: el que quiera la nuez que quiera también la cáscara. Pero dijo uno de mi pueblo: la cáscara no la quiere nadie. Hace mucho que no voy al bar de mi pueblo, no sé qué ambiente hay a la hora del café en el bar de mi pueblo. No sé qué ambiente hay en el bar de mi pueblo a eso de las 10 de la noche un viernes o un sábado. La televisión abarca mucho tiempo de ocio. La gente ve televisión en vez de coger el coche e irse a algún lado o simplemente dar un paseo a pata. La televisión es muy barata, muy simple. Se trata solo de apretar un botón y nos llenamos de imágenes y mensajes. Voy a salir a la calle y voy a estar dando vueltas hasta que se haga la hora de fumar. Y digo: hace un montón que no veo la tele, con tantos escándalos y lluvias imaginarias.
Resulta que hay una revista británica que dice que sz lo está haciendo bien y que es un político con talento. Ayer me duché. Salía el agua muy fría. Pero luego, se estaba muy a gusto, con la piel y el cuerpo renovados. El índice de precios al consumo ha subido. Como dice Rufián: una familia de tres: tres filetes a mediodía y pescado por la noche igual a 35 euros. Me tengo que afeitar. Ni llueve ni nieva y en esas noticias que vienen en internet, decían "que nos preparáramos para lo que venía (en términos meteorológicos) que lo que venía no era normal". Ayer vi a un amigo y le hablé de una novela de Balzac. Era casi increíble. Hablando de un monstruo de la narrativa a un amigo. Las cosas son relativas, todo es relativo, hasta beber agua es relativo. No sé en qué parte de España está nevando porque hace mucho que no veo la tele. Ojalá nieve a gusto de todos.
sábado, 13 de diciembre de 2025
El día está fresco. La oca maúlla y el gato cacarea. Las lunas que se suceden marcan la noche como con una cicatriz blanca infectada de penas y luminosas, muy luminosas. El efecto de la luna que brilla nos trae pesadumbre a las almas tiernas. Es una sinrazón la que hay en España últimamente, la sinrazón que a mí razón se hace tan sin razón me duele que no razono bien cuando estoy en la taza del wáter. Hay que enterrar ya a tanto muerto. Que si Lorca por aquí que si Lorca por allá. Tenemos de Lorca un poco todos los españoles. El que no sabe lo de Lorca es que no es de aquí. Santo Tomás de Aquí no es el patrón de los extranjeros. Me duele tanto la barriga que cuando me siento, baja por mi intestino un triángulo hecho de insultos y penas.
Tardo en dormirme por las noches. No es muy grave pero es una consecuencia de estos días agitados. Hoy vamos a Madrid y solo con ver gente quizás relativice mi posición vital. Fumo lo menos posible, fumo bastante menos que fumaba antes. He hablado con el hombre de la ONCE sobre mi padre. La vida está tirante, todo muy caro. ¿De dónde saldrá la palabra "tirante" para llamar a la crisis, para llamar a la carestía de la vida? También dicen algunos "achuchá" y en una canción de Manu Chao en la que salen lo que parecen unas prostitutas, estas dicen: la vida va atómica. Parece que la vida va atómica algunas veces. El átomo de la vida nos va destruyendo poco a poco, parece ser. Bueno. Y ya no más. Vamos a hacer una tortilla a dos manos Paco y yo. Hay que ir a por pan. La vida es de central nuclear.
Se está hablando mucho de un libro titulado "Anatomía de un instante" de Javier Cercas. Es la historia del 23F. Como si no hubiéramos visto ya las imágenes del congreso ya tantas veces. Resulta que Carrillo, Adolfo Suárez y Gutiérrez Mellado se quedaron en pie cuando sonaron las metralletas al techo. Me parece que los políticos decidieron dejar los agujeros de bala en el techo del congreso. Para seguir con el tema, Javier Cercas novela temas políticos desde que triunfó con "Soldados de Salamina" hace ya mucho tiempo. Yo leí un libro de él que iba sobre la delincuencia en Gerona, sobre una pareja de ladrones que se hacían famosos o algo así. Este Cercas escribe en "El País" y se ha avejentado mucho. Un día le vi en el programa "Plano General". No sé si es muy de izquierdas o no. También me da lo mismo lo que sea el hombre. Que le vaya muy bien.
viernes, 12 de diciembre de 2025
Hay una palabra francesa que se dice flaneur. Flaneur es el que va andando por la calle viendo y y oyéndolo todo sin interesarse por nada en concreto. Yo hago mucho de flaneur por las aceras llenas de ese virus enorme que se llama gente. Pasan ancianos por las aceras, pasan mujeres rimbombantes, no tan rimbombantes como podría haberlas en el barrio de Salamanca, pero sí orgullosas de sí mismas. Pasan jovencitas, pasan personas como dolores, pasan viciosos del café, de la droga y el alcohol. Pasan compradores de pan, pasan quizás artistas desconocidos del gran público. A lo mejor, pasa algún escritor como yo que esconde sus escritos a la gente, no los publican. Y pasa el tiempo, ese gran dios que lo permea todo, que lo cruza todo, que lo posibilita todo.
Yo me pongo una inyección mensual de un medicamento para mi enfermedad mental. Y cada vez que voy, hay un enfermero o enfermera nueva. El último que me pinchó dijo que la inyección, o inyectable, como dicen ahora, hay que ponerla donde la espalda pierde su casto nombre. Y me la pone agachado y con las palmas de la mano apoyadas en una camilla. Una posición un tanto indecorosa, con él detrás. Y volviendo a eso de la precariedad laboral en la seguridad social: ¿es que no pueden hacer fijos a los médicos y enfermeros? Es una situación mala para todos, para los pacientes y los sanitarios. Es una situación de inestabilidad, de pérdida de confianza, de precariedad laboral. Me recuerda a cuando yo fui interino. Dando mil vueltas por todos los institutos sin hacerme fijo.
Hoy sí tengo ganas de escribir. Y escribiré sobre la palabra misma. Nos dijo una profesora que en el Polo Norte existen 10 palabras diferentes para decir nieve. Normal. Lo que no creo es que tengan una palabra para decir girasol. Y es que en el Polo Norte no hay girasoles. Pero con esto de la globalización y el deshielo de la placa del casquete polar, todo puede ser. Otro día hablaba yo de religión con uno del pueblo. Lo poco que se puede hablar de religión con uno del pueblo pues son muy reacios a tratar estos temas. Y dije yo que los milagros existían pues si no, no habría palabra para designarlos. Si existen las mesas, existe la palabra para designarla. Y luego le dije: ¿por qué dices tú san Antonio y pones el san delante? Si no hubiera santos, dirías Antonio, Roque etcétera, a secas. Le dejé pensativo sobre el uso de las palabras que para eso soy filólogo. Y usé las preguntas para que él mismo pensara las respuestas. No a mí, sino a sí mismo.
Por causa de atender a mi padre a sus 95 años, la familia se ha juntado y se ha unido. He tenido por causa del ingreso en una residencia de mi padre, una conversación bastante larga y amena con un sobrino. Hacía mucho tiempo, muchísimo tiempo si no, nunca, que hablaba así con mi sobrino. Hemos hablado de licencias de taxi, de conductores a sueldo, de madrugar por las mañanas, de Carlos el de la Aguedita y de Carencho (vaya motes ponemos en el pueblo). Luego hemos hablado de sueldos, de ganancias, de impuestos. Y nos hemos tomado un café tranquilos mientras tanto. Esto de hablar así, tan largo y tendido es una novedad que espero se repita otro día. La verdad es que noto la familia más unida o que se expresa más. Espero que dure.
miércoles, 10 de diciembre de 2025
Algunas veces en este blog, de forma solapada, me meto con alguien de la familia. Es que me preocupa y me sirve de terapia. Otras veces, hablo de literatura de forma ligera. Otra veces cuento algo de mi propia experiencia. Las letras no hacen daño. Lo que hace daño es la acción, los hechos. Sin embargo, hay una teoría, la teoría de los actos de habla, en la que se postula que lo que se dice hace cosas. Cuando alguien promete algo, se compromete con eso que ha prometido y lo ha de cumplir. Si no, miente. Ya que dice el refrán: prometer y no cumplir es lo mismo que mentir. Cuando un cura dice: os declaro marido y mujer hace algo, casa a dos personas. Esa pareja queda casada. Y si un dirigente dice: declaro la guerra a Lituania, la guerra ya ha empezado.
Ayer me encontré a una amiga de hace mucho tiempo que está como mi hermano y yo; o sea, tiene una enfermedad mental. Y me dijo que se iba a poner a trabajar. El tema salió de refilón, no lo explicó mucho. Esta chica también me dijo un día que iba a hacer marroquinería y nunca lo hizo. También me dijo que había inventado un objeto para sujetar las cartas de mesa y que lo iba a vender en las residencias. Tampoco lo hizo. Esta chica también se iba a ir a Almería. También quería irse a Santander, de donde procede. No creo que haga nada da nada. Todo es marear la perdiz para nada. Pero quizás un día haga algo y, a lo mejor, la caga.
martes, 9 de diciembre de 2025
La sensación de que mi casa está sucia me puede a veces y me llena de impotencia. Pero creo que mi casa no está más sucia que las demás. He estado pasando un rato cada día limpiando algo. La nicotina se queda pegada a los marcos de las ventanas: las he limpiado. He limpiado los cristales. Y la cocina, que es la que más se ensucia, la he repasado una tarde quitando todo lo que podía. No me apetece que venga nadie a limpiar mi casa. Lo que haya que limpiar, lo limpiaré yo o se quedará así como está. Pero me da coraje algunas veces de lo sucia que está mi casa. Aunque, ya digo, estará tan sucia o limpia como otras. Y nadie vendrá a mi casa a algo que puedo hacer yo.
Creo que esta navidad la llevo mejor que otras, no sé por qué. Es todo más suave, menos estridente. No compro absurdas cosas que no me valen para nada. Como ligeramente de lo que yo guiso. No como mucho turrón y dulces de los que hay a miles de kilos en el supermercado. No hago grandes cosas, comparto el tiempo con mi hermano en buena comandita. No me importan ni los psicópatas ni los muermos ni los inexpresivos. La vida parece que fluye bien viviendo de modo muy sencillo, valorando las pocas cosas que hay a mi alrededor pero que son muy importantes para mí. Me gustaría estar en Málaga un par de días pero puedo pasar sin ellos. Ya iré a algún lado si surge la ocasión.
Beber agua es muy bueno. Los intestinos lo agradecen pero también el pericardio del corazón y el epitelio de los pulmones. El tracto digestivo se limpia al beber el preciado elemento líquido. Los riñones agradecen el agua porque así filtran mejor las impurezas. El agua es vital, ya lo dice mi padre cuando ve un documental de animales. Dice siempre: el agua es vida. Beber agua trae consigo que muchas afecciones se marchen, como los eccemas que salen en los labios, como las pequeñas úlceras del colon, como las afecciones de la vejiga y de los riñones. Y hay que comer fruta, mucha fruta al cabo del día. An apple a day keeps the doctor away.
Yo podría crear un triángulo amoroso de muchos celos, de muchos odios y al final, de mucho llorar, con caídas por las escaleras, peleas y locuras varias, locuras de amor. Pero yo no entiendo mucho de las emociones y pasiones que despierta el amor, así que me saldría un churro. Yo no he amado con intensidad límite, yo no sé muy bien qué es hacer locuras por amor, no sé qué son los celos monstruosos que salen en tragedias amorosas. No sé lo que es morir de amor aunque luego no se muera. No sé, en fin, qué es estar pendiente continuamente de otra persona que no es uno. La vida es muy loca y hay gente que no piensa más que con el corazón pero yo no soy de esas.
lunes, 8 de diciembre de 2025
Yo podría crear un superhéroe interestelar que luchara contra el mal, las drogas y todo eso y hacerme rico en un par de semanas en las que esa novela se vendiera tanto como "La reconciliación", de D. Juan Carlos. Y destinaría parte de lo que ganara a los pobres y luego, me quedaría el resto y me marcharía a Jamaica, a la playa de Negrín. Y allí pasaría mis días escribiendo un blog y bañándome en el mar Caribe atestado de tiburones. Y conocería a la niña Chole, que, actualmente, sería una drogadicta adicta la régimen de Maduro y que se gastaría un pastón en coca. Y yo, como el marqués de Bradomín, me enamoraría de ella ante los reflejos del agua en el mar y ante las cálidas arenas de la isla.
He bebido tres vasos de agua. Yo soy tan ajeno a mis familiares que me da un poco de pena pero ya cada cada vez menos. Qué es una hermana mayor con la que no me entiendo mucho. Qué son unos sobrinos que no veo en todo el año. En fin. No hay que romperse la cabeza y menos sentirlo. Allá películas. Hoy me he dado un paseo por la Gran Vía. Andaba gente mayor dando vueltas y saludándose. La gente joven, a lo mejor, ha salido esta noche y la mañana no va con ella, esperan a la tarde para juntarse en el montaditos. Lo dicho: la familia bien, gracias. ¿Y yo? Creo que también bien, gracias.
Hoy, nada más desayunar, me he dado un paseo. Luego he visto a Iván y a Lourdes. He estado charlando con Iván de la amenaza de Trump a Venezuela y he estado hablando con Lourdes de mi novela. A Lourdes la conozco desde ayer mismo, de tomar un chocolate. Por fin alguien me pregunta sobre mi actividad literaria. Le he dicho que se trata de un niño que se aficiona a ese libro de Verne sobre la vuelta al mundo y lo realiza él también y sale en los periódicos y tal. Luego le dan dinero por anuncios de agencias de viajes aunque cae en desgracia y se queda pobre, en la puta calle y viejo. Nadie le ayuda. Duerme entre cartones. Hasta que alguien le saca de ahí y le da cobijo y ánimos para seguir viviendo.
domingo, 7 de diciembre de 2025
La Puebla de Montalbán es de Toledo. Por la Puebla de Montalván pasa el río Tajo. El autor de la "Celestina" era de la Puebla de Montalbán. Este autor tenía una biblioteca que incluía "El Libro de Buen Amor", con su trotaconventos y sus amoríos. La trotaconventos muere y el arcipreste de Hita hace un llanto a la muerte llamándola de todo, poniéndola de cruel para arriba. Yo tengo un amigo de la Puebla de Montalbán al que llaman Noni. Es un tipo gracioso y divertido. Para por Colón y nos echamos unas risas. Menos mal que hay gente buena por el mundo, no ladrones ni ambiciosos.
Los cadáveres se descomponían al sol. Los civiles robaban las mantas a los muertos despanzurrados. Había soldados y civiles muertos por doquier. Muchos estaban buscando un cacho de pan y algo de sustancia para hacer un caldo en los vasos de los soldados caídos. Era enero y hacía mucho frío. El campus de la complutense arrojaba cada día ese escenario de muerte y mucho más allá por Moncloa, donde se instalaban las casamatas. El parque del oeste era campo de Agramante todas las mañanas. Por las noches, había estratagemas para matar a uno o dos milicianos descuidados, pero los sublevados no avanzaban gran cosa. Madrid estaba bien defendido. Los soberbios lo quieren todo para ellos.
sábado, 6 de diciembre de 2025
El agua se hizo amiga de la sangre. Todo era pavor de muertos en las calles. Yo andaba como hechizado por tanta destrucción. Los cuerpos muertos exhalaban un olor a carne tostada, a carne que se podría. Yo quería algo de comer entre todo ese caos reventado por las bombas y tiros de los enemigos. Yo no estaba seguro allí así que debía andar hasta un barrio de la ciudad donde no hubiera combates. Y me fui andando por unos kilómetros fuera del centro de la ciudad y llegué, después de mucho andar a un pueblo llamado Las Rozas. Y allí me acomodé junto a una familia. Y comí por fin un chorizo con unas algarrobas y un poco de sal. Y bebí agua de una fuente que había por allí. Y me sentí un hombre nuevo al beber y comer.
Este era un hombre que vivía con su hermano. Los dos habían comprado una casa. Era suya, de nadie más. Y tenían planeado venderla cundo murieran y el dinero de la misma entregarlo a Caritas. Para ganarse el cielo. Sería una acción de última bondad con los pobres. Los pobres se lo agradecerían mucho. Comerían un pastel muy bueno pensando en estos dos hermanos caritativos. Y en misa, un cura hablaría de estos dos hermanos elogiándolos por su bondad y generosidad. Y, cuando murieran, serían alabados como personas nobles y liberales como pocos. Y no sé si irían al cielo, pero cerca le andaba.
Este era un hombre que llevaba sin comer tres días. Su país estaba en guerra y todos los días eran bombas, correrías de soldados crueles que mataban a los soldados y civiles del régimen y violaban mujeres a plena luz de la calle. Este hombre que digo no había conseguido comer nada, estaba exhausto y sediento. Hasta que encontró a una mujer que hacía la comida en una pequeña olla, a las puertas de su casa. Como combustible había utilizado astillas de una puerta reventada por una bomba. Le pidió algo de comer y se lo dio. Aquello era pan con verduras y carne cocido todo junto. Sabía un poco a precariedad e improvisación ( a lo mejor era carne humana la de este guiso montado con prisas y determinación). El caso es que comió y bebió un poco de agua que le ofreció la mujer y este hombre siguió dando vueltas entre ruinas hasta que ACNUR le llevó a un refugio y allí estuvo mejor.
jueves, 4 de diciembre de 2025
Te equivocas conmigo, dijo el hombre y amenazó con el dedo índice levantado. La mujer que le había intentado dar un beso estaba bebida, casi se caía y no hizo caso de la advertencia del hombre que pagó y se marchó del bar. Era nochevieja y estaban en un pueblo como otro cualquiera. El vivía en la capital pero para estas fechas navideñas solía desplazarse al pueblo. El hombre se fue a su casa a ver la tele ya que no tenía ya muchos amigos en el pueblo, se encontró solo con tanta juventud que se sintió viejo y cansado de tantas navidades pasadas en el bar de su pueblo. Pero estaba contento de sentirse viejo y cansado. Otros por menos habían muerto. Y al otro día, en el aperitivo, pensaba resarcirse de esa mujer alborotadora y borracha. Y ya le dio un beso a ella. El que me pediste anoche. Me gustas más serena que borracha, querida.
Solo con mirar por la ventana siento el frío de la mañana. Suena una sirena. La muerte pasa en ambulancias blancas. De la noche no quiero nada pues no me vino el sueño en ella. Además, ya está pasada. Ahora queda la parte que la luna cede al sol, mi amigo el sol. Ojalá el sol fuera una estufa de butano cerquita de mis piernas. El olvido del verano ya ha tenido lugar hace un par de meses atrás. Ya vamos camino de la primavera, pasando primero por la nochebuena. La nochebuena traerá amor entre los hombres de buena voluntad queridos de Dios. Yo no sé si soy querido de Dios. No me lo ha dicho. Ojalá lo fuera. Sería un título importante para mí.
Si a tu padre o a tu madre le da por pegarte o son alcohólicos uno de ellos o los dos o uno de ellos te abandona de pequeño, ya tienes la infancia truncada. Pero luego pasan los años y ya no eres un niño y quizás seas tú mismo, padre. Y no querrás cometer los errores que cometieron contigo y no los cometes y crías a tus hijos como puedes pero siempre con respeto y amor por ellos pues son tus hijos y heredarán el cacho de tierra que tú dejes tras de ti. Y los hijos llevarán tu apellido cerca o lejos de donde tú has vivido y serán una prolongación de tu ser. Y, si ahora son pequeños, su futuro es un enigma para bien si son bien criados y no los pasa nada hasta que se hagan adultos.
He cogido la variante K de gripe, que no es muy agresiva pero sí muy contagiosa. Eso lo sabrá una lectora de este blog que trabaja en un hospital. La sensación de frío por todo el cuerpo es grande. Apenas he podido dormir en toda la noche por tener las narices taponadas. He visto por la tele pasillos de hospitales inundados de gente. Debe ser por la gripe. Deben acudir al hospital niños, ancianos, embarazadas y gente con problemas crónicos de salud. Pero no todo el mundo ya que el virus se puede combatir en casa. Hoy tengo que guisar ternera con patatas. A ver qué tal me sale.
miércoles, 3 de diciembre de 2025
Me estoy leyendo otro libro llamado "Soy Julia" pero no tiene nada que ver con la mujer de un emperador romano ni nada de eso. Va de una niña lisen cefálica. O sea que tiene el cerebro liso al nacer. Y esta chica va creando un mundo de fantasía que engloba fundamentalmente a sus padres. Cuando nace ni los médicos saben si tendrá poder digestivo. Es una chica que ni ve ni oye y que tiene muchos espasmos y crisis de epilepsia. Está contado en un tono de humor constante, en un inventar situaciones y personajes divertidos que rodean a la niña como Supermao o Elfisio. Está muy bien, es algo densa y difícil de leer pero se agradece ese tono cómico tan sugerente.
Decía una señora del pueblo: no hay mejor lotería que el trabajo y la economía. Yo me impongo por las tardes un trabajo: estoy escribiendo una novela muy bonita. Me tiro una hora escribiendo y otra, corrigiendo. Tan importante es escribir como pulir lo escrito. Cuando acabe esta novela de la que llevo ya unas cien páginas, pero aún me quedan unas cien más para desarrollarla al completo, no sé si la publicaré porque creo que esta sí que es buena, de calidad. La mandaré a una editorial o contrataré a un agente literario. La novela va de unos viajes y un libro mágico. Y un personaje excepcional. Seguro que hay por hay libros mucho más malos que este que estoy escribiendo. Por ejemplo, ese que leí de unas chicas que se escapan de un psiquiátrico y pasan el fin de semana en un chalet: no he leído cosa más aburrida y absurda en mi vida.
Yo creo que a todos nos gustaría que la vida fuera dejarnos llevar, sin hacer nosotros nada, sin emplear nuestra voluntad en la existencia. A lo mejor, algunos llevan este tipo de vida. Me imagino a aquel que le hayan tocado 100 millones en la lotería y se da al lujo y a la incontinencia de todo placer: comer, beber, fiestas báquicas y dionisiacas. El ganador de lotería no engordaría porque no comería alimentos procesados sino de los más frescos y caros. Tendría, de hecho, un cocinero contratado a tal fin, comer bien. No se sabe si este hombre tocado por la fortuna fumaría o no. Yo creo que no. Los ricos no fuman. Y viajaría muchísimo pues tendría a un chófer contratado para tal fin. Y así me imagino yo una vida en la que no hay que aplicar empeño en vivirla, solo que amanezca y hacer lo que a uno le diera un poco la gana.
A esta hora, llevaría fumados 3 o 4 cigarrillos pero hoy me he levantado y no he fumado. Ojalá dure la abstinencia. La adicción a la nicotina es fuerte pero también se han dado mucha gente de baja del cigarrillo y no les ha pasado nada. Bueno. Sin embargo yo creo que hubo gente que yo conozco que dejó el tabaco y poco más tarde, murió. Recuerdo a Félix. Recuerdo a Epifanio. Otros hubo. No sé si tuvo que ver la abstinencia del tabaco o que ya llevaban mucho castigo los cuerpos. El caso es que empezaron a llevar una vida sin tabaco y sin alcohol y les pilló el maldito mal que mató a tantos. Esto sucedió en mi pueblo. En mi pueblo, a este mal lo llamaban peste. Como si fuera algo contagioso. Y es que murieron muchos en poco tiempo. Un rezo por sus almas y a pensar en otra cosa.
martes, 2 de diciembre de 2025
El marroquí que me ha cortado el pelo, lo ha hecho con paciencia. Luego, nada más llegar a casa, me he duchado con paciencia pues casi todo hay que hacerlo con paciencia en este mundo que nos dio Dios o quien fuera. La vida es a modo de compartimentos llamémoslos horarios: un momento para querer a los demás; otro momento para cocinar; otro momento para cualquier otra cosa. Y así es cómo se va distribuyendo la vida. Hay momentos en que no hay que hacer nada quizás. Y esos momentos pueden aburrir o hacernos pensar, recordar cosas del pasado, ensimismarnos en el propio paso del tiempo. Todo en la vida está hecho de tiempo. Un tiempo que para unos es precioso y otros lo dejan pasar.
Dice internet que la nueva Filomena ya está aquí. Abrazaremos su capa blanca con amor. La vida en el mundo peligra más que nunca. Muere gente a punta de pala de enfermedades, guerras y conflictos. Nunca hubo tanto cáncer, tanto ataque al corazón, tanto berrinche por la política. Nunca hubo tanta esperanza de vida, por el contrario. La gente dura y dura, no se hace vieja del todo nunca. La luna se equivoca al salir y luce como una mascarilla embozada en las nubes. El sol, sin el cual no viviríamos, nos pone la cabeza tibia si nos dejamos acariciar por él. Y luego está la Tierra, donde vivimos y respiramos un montón. Y nunca estamos conformes. Es el sino del ser humano: nunca estar a gusto con lo que tenemos.
domingo, 30 de noviembre de 2025
El que tapa las vergüenzas y los pecados de otro, desea estar lejos de él, no vuelva a cometer esos pecados otra vez. Y merece honra por magnánimo y misericordioso pues ese que comete pecados no debería recibir más que una ostia en la cara y destapar sus vicios a los demás. Cuando se acaba la fuente de donde salían sus pecados, este sinvergüenza encuentra otra fuente de donde chupar. Pero la gente ya está avisada y conoce de sus trucos y embelecos y soberbias. Parece tonto, sí, y quizás lo es, pero su soberbia es infinita. La soberbia es lo que le guía, un egoísmo brutal. Y es iletrado pero malo, malo, malo.
Dice mi hermano Paco que él y yo estamos por encima de la mass media. Aunque fumemos y es gran error. Tenemos carrera los dos, que eso hace mucho para el intelecto y para reprimir instintos bajos. Tenemos un culturón porque hemos leído a los clásicos y a los no clásicos. Sabemos estar en los sitios sin parecer ni pobres ni ricos. Y mucho menos vanidosos o soberbios. Sabemos un montón de refranes y los sabemos aplicar a la situación, que es gran virtud explicadora de las cosas. Se suele decir de nosotros: saben latín. Y no es por menos, pues llevamos a cuestas miles de clases y miles de exámenes y miles de gentes conocidas. Paco y yo subimos la media cultural del universo algunos tantos.
El planeta azul está tan bien diseñado que no merecerían ni los anarquistas ni los nihilistas ni los socialistas ateos vivir en él. La gente se cree que la vida en la Tierra no está bien calculada. Lo malo es lo que hacemos con nuestra vida en la Tierra. Los hay que descienden por la vía de los paraísos artificiales y la ropita y las cosas innecesarias para vivir. Esos se arruinan la vida poco a poco o del tirón. Si calculamos que vivir bien es comer cosas buenas para el cuerpo, no hacer grandes ostentaciones de lujo superfluo, no dañar al cuerpo (aunque yo fumo y hago mal) y llevar una vida ordenada de gustos sencillos, la vida es perfecta, el planeta azul nos acoge en su seno como terrícolas adecuados. Y al que roba y mata y no sabe estar en este planeta nadie le desea el bien. Y si le desea el bien es por una misericordia propia de ángeles.
El que tapa las vergüenzas a un familiar que no las ha conocido ni las conocerá, honra merece, porque encubre un pecado, el de la soberbia, que es muy feo y asqueroso. Hay personas que se creen en el derecho de comprometer económicamente a los demás y no es así. Pero bueno. Ya he dicho mucho de este tema. Los psicópatas me parece que son incorregibles y los soberbios, más incorregibles todavía. Dios los castigará en su día y los meterá en el fondo del infierno para que no salgan de él si no se redimen. Las nubes tapan al sol, soberbio el sol en su manía de dar luz y calor. Pero a veces surge el sol y no es para mal sino para dar abrigo a unos pequeños seres que le siguen con amor. Eso redime al sol, los pequeños seres que somos que no podemos vivir sin él. No todo es detestable en la Tierra y es bonito lo que hay en el Cielo.
No robarás, no matarás, no desearás la mujer del prójimo, honrarás a tus padres, etcétera. Y todo se resume en: amarás a tu prójimo como a ti mismo. Es difícil amar a alguien como si fueras tú. Y menos si eres un egoísta consumado que sabe hacer daño al prójimo sin sentir el menor escrúpulo. Así son los caracteres psicópatas que tanto abundan en nuestra sociedad, representados muchos en la figura del presidente de España, que es un psicópata de libro. Los psicópatas han cogido el poder sobre un grupo de personas hace tiempo y le hace sufrir y encima, ese grupo le adora al psicópata. Decir la verdad le iría bien la psicópata, lanzarle a la cara los desórdenes que ha provocado. Pero le da igual. Él cree que lleva la razón aunque robe a los demás, ostente un poder maquiavélico con los demás, mate a disgustos a los demás. Hay temas tabú que no se dicen, se ocultan para siempre. Cuántas cochinerías tendrá sz en su vida. Cuántos no habrá que por un deseo egoísta ha mandado a la mierda a su propia familia.
Es igual decir la verdad que destapar lo que está oculto, los temas que se han quedado como un tabú en las familias o en otros grupos humanos como una nación o como unos trabajadores que trabajan en lo mismo. Si hay un ladrón en la familia, pongamos por caso, no se debe decir porque le pillaría la policía. Si un familiar lleva a la ruina a toda la familia, no se debe decir porque el culpable quedaría en mal lugar. Fue un arrebato, dice esa familia, un capricho de juventud. Y ahí sigue el jeta de la película, llamándose a andana porque nadie se atreve a decirle la verdad: que es un mísero ratero o uno al que le importan una mierda todos sus familiares.
A quien madruga, Dios le apoya. Pero, ¿también le apoya si madruga en domingo? El caso es que hay gente que madruga los domingos para ir a trabajar. No me imagino bien quién. Quizás un conductor de metro o un militar profesional o uno que trabaje en la radio a horas tempranas... La vida es muy caleidoscópica y no nos imaginamos nunca qué hay bajo la capa terrestre. Los cuadros humanos y laborales que se extienden en el mundo de hoy en día son insondables para una mente cuadriculada. Hay que pensar imaginativamente en esto de los tipos de trabajo que realiza el hombre en estos tiempos modernos, tan modernos y de horarios locos, muy locos. Pensemos en un hospital, en una parada de taxi, en una fábrica que fabrica innumerables cosas, en un despacho de abogados, en una prisión, etc. Los turnos, los actos laborales, los horarios son como de locos en algunos casos. Así que ahí tenemos a Manolo, que debe madrugar el domingo para ir a un centro comercial y limpiar un centro de juegos infantiles.
viernes, 28 de noviembre de 2025
A ver si en la capital, distrito Moncloa, encontramos el santo Grial del entretenimiento y la fuerza necesaria. Hoy me he levantado con una sensación ambigua: la vida estaba allí pero yo no estaba con la vida. El dolor de la vida era pequeño pero se dejaba ver. Luego, he visto la luz del sol entrar en mi habitación y todo ha cambiado. La escritura ha hecho su pequeño milagro. Las líneas han ido trazando un esquema de esperanza, un sureño aviso de soledad tranquila. Y el mediodía ha triunfado sobre la maraña infértil de la temprana mañana. Me he planteado el día: un universo de caminos hondos hacia la paz del alma.
Solo tú me acompañas, sol amigo. Solo tengo la claridad de la tarde para disfrutar del día. Solo unos pasos inciertos y dormidos traerán algo de felicidad a mi humilde espíritu. Los rezos de las monjas suben al cielo lentamente mientras mi andar se pega a la tierra amiga como el sol, como el sol aliado de mi alma. La luz del astro continúa dando el calor de renacimiento hasta después de comer. Y a eso de las tres en punto surge el camino que me indica el sol, el sol amigo. Quizás hoy el camino no esté hacia el norte sino hacia la capital de toda España, España con mayúscula, España agonizante. La vida siempre está en otra parte cuando el sol es el amigo, el único amigo que da luz a la existencia.
La luz del sol alumbra la habitación. Es ya tarde en la mañana. El teclado luce sus letras. Hay libros por todas partes. Libros que ya he leído hace tiempo. La mayor parte de ellos son novelas. Novelas que tienen un principio y un final. Redondas en su arquitectura literaria. La tarde quizás me traiga un recorrido, un sendero amigo, un pasaporte para que el corazón pase a otro lugar apetecible. Los viernes la tensión del músculo y del estrés es menor. Las tiendas abren pero ya con la idea de cerrar en la cabeza. Los amores se reparten por la ciudad llenándola de besos. Hay abrazos los viernes, hay un amor de oferta en los labios, hay un negro viernes de querencias baratas, muy rebajadas. Dale un beso barato a tu amor.
miércoles, 26 de noviembre de 2025
En este año, no ha habido tantos autobuses y furgonetas que hayan recorrido España de cabo a rabo. La gente tiene ganas de conocer paisajes y cosas nuevas. Y de vivir sensaciones agrestes y desconocidas. La gente se mueve en verano, con el buen tiempo. La gente recorre kilómetros para estar en esa playa o en ese pueblo montañés. Yo yazgo en prisión. En la prisión de los días iguales. Pero la gente no. En agosto, este año, la ciudad parecía inhabitada. Debe de ser por los autobuses y furgonetas que cruzan España de cabo a rabo en verano.
No hay que temer al futuro porque al futuro se le aplicará la misma inteligencia que aplicamos en nuestro presente. El futuro se va acercando lentamente, pero con pasos muy decisivos. Nadie triunfa en el futuro porque el futuro nos hace viejos. La vida es gastarse, gastarse el cuerpo y la mente, gastarse uno hasta estar casi irreconocible. Pero si no te gastaras no vivirías: es la gran paradoja de la vida. Si eres igual de listo para pasar los días de hoy como para pasar los días en que seas viejo, no has de temer al futuro ni a la muerte. Y si llevas una existencia monótona, de sota, caballo y rey, llegarás al futuro y ni te enterarás porque siempre será lo mismo.
Cuando la cosa es lo mismo todos los días y no va ni para adelante ni tampoco (menos mal) va para atrás, la vida se convierte en una esfera redonda, redonda sin ángulos ni rectas largas ni nada en el horizonte que haga pensar que un día va uno a pasarlo genial. No hay expectativa de que una vez despiertes en otro lugar muy apartado del usual, quizás con el mar al lado. No hay al frente lejano de la vista un lugar que rompa los esquemas del hoy, del triste hoy que todo lo llena. No hay unos kilómetros que recorrer y alcanzar la lejanía, esa lejanía que podría ayudar a que el mundo en que vives se llenara de una improvisación alegre. No hay nada en el futuro que haga pensar en algo insólito para la vista, para el oído y para el alma.
Las vidas de los demás, ¿a quién importan? Pero la vida de los demás son como lecciones que valen para la nuestra. No está de más conocer algunas para atemperarnos y comparar. Y no solo las vidas que son desgracias sino también las vidas que han triunfado. En las noticias salen gentes que con su insistir en lo suyo han llegado lejos. Cantantes, toreros, deportistas, cocineros que apostaron en su día por una forma de vida y que han salido adelante con mucho éxito. Pero también salen en las noticias fracasos sonoros de gente que quizás tenía todo para ser feliz y ha acabado mal. Tanto de unos como de otros hay que aprender para intentar ser nosotros no un caso conocido de éxito pero sí que sigamos la senda de la bonanza sin caer en desgracia.
martes, 25 de noviembre de 2025
Mira el melocotón cuando está en sazón: qué dulce es y cuanto zumo tiene dentro. Está ya para recogerlo y comerlo. Y así la naranja y la manzana y todos los frutos. Menos la cabeza del que no sabe en qué mundo vive ni sabe mirar al futuro. El futuro es una oportunidad para dejar preparados los asuntos de esa época venidera. Si solo se mira el presente, con sus gastos, se va mal. No queda dinero para preparar los días de vejez ni de emancipación de los días torpes que vendrán. Uno se lo pasa estupendamente hoy. Pero mendigará el dinero del futuro en el propio futuro. Somos pobres, no tenemos mucho dinero. Hay que ajustar la economía a lo que hay pero nunca esos que no asientan la cabeza nunca. Vete a Barcelona y cuando vuelvas, cuenta lo que has visto y qué bonito.
El frío tapa las ganas de salir a la calle, las envuelve como en papel muy grueso. Miro por la ventana y el escenario de la avenida me da escalofríos, me revienta el deseo de toparme con Manolo o con Mariano. Así que me quedo en el salón viendo el fuego quemar el leño, viendo las paredes pintadas de un verde claro, viendo las líneas de un libro. Y el mundo gira fuera pero no aquí dentro. Los señores que andan por la calle no gastan ni un duro. Pasean y pasean indolentes y refunfuñadores de lo que ven, de lo que oyen a sus paisanos. Es noviembre a últimos y se nota en el clima y en el ambiente hosco (todo está muy caro). La gente no asienta la cabeza ni para atrás.
Con el dinero que recibas de una herencia, puedes pasártelo muy bien. Puedes hacer el viaje de tu vida, como lo llaman algunos. También puedes comer en restaurantes con estrellas michelín. También puedes comprarte el coche de tu vida, como lo llaman algunos. E invertir en ropa, en estar más elegante que nunca. Y ya fundida toda la herencia, volver a ser un currito más. Volver a ganar dinero para vivir. Ya que no invertiste la herencia en nada útil. Y eso es lo que pasa con los compradores compulsivos. Que perra que pillan, perra que joden. Y se lo pasan bien una temporada que dura el dinero pero no asientan la cabeza de ninguna manera. Esa es la enseñanza que han recibido los compradores: gasta que se acaba el mundo. Y se los agarra el derroche hasta que el dinero dice basta.
lunes, 24 de noviembre de 2025
La vida surge en cualquier lado. Pero la vida se olvida también con mucha rapidez. No somos nada. Quizás no somos más que humo, ceniza, polvo. Pregúntaselo a cualquier sabio, te dirá eso. Poniendo que existan los sabios. Este mundo de rapidez, desechable y provisional, no fomenta la sabiduría. Pero siempre hay sabios que han pasado por cosas malas que les han hecho reflexionar. Siempre hay algunos que se suben a la colina a ver el mundo cómo se extiende y dictan un veredicto. Siempre hay gente que conoce el alma de los demás y lo cuenta. Para concluir esto: que todos somos la ceniza que seremos. Y no hay más. Ni menos, también es verdad. Se puede sentir mucha felicidad en el mundo, eso sí.
Yo, al menos, no tengo que madrugar. Algunas contraprestaciones tenía que tener estar enfermo. No hace mucho, mi enfermedad no era ni tan entendida ni tan tratable como hoy en día. Conozco el caso de un poeta que se llamaba Blas de Otero que sufrió "males del alma", como se decía entonces. Habría pastillas, supongo, pero no tan eficaces como ahora. Ahora hay medicamentos que inciden en las sustancias del cerebro para tenerlas reguladas o consiguen que no haya sinapsis entre las neuronas. Antes no. Antes las personas depresivas o maniáticas o ansiosas o psicóticas se comían el mal rollo de la enfermedad en seco, se podría decir. La gente madruga, odia madrugar quizás, pero que piense que no tiene una enfermedad que incapacita algunas veces para llevar una vida normal.
Tengo la boca con sabor a agua de la que sale del grifo, fresca y canalizada hasta mi vaso. También mi boca sabe a humo agrio de los cigarrillos. Doy un paseo por Madrid, un paseo mental. Y me siento en una terraza desde donde se ve a la estatua del caballero errante. Hay dos inglesas con chaquetilla, hay un matrimonio muy peripuesto, hay un camarero vestido de negro. Y luego, me echo a andar mentalmente y recorro una calle, dos calles, tuerzo y consigo ver la mole de balconadas imponentes que se ciñen en el cielo azul. Y veo también un portal que dice: aquí vivió y murió un señor muy importante del que ya no recuerdo su nombre. Quizás los nombres estén hechos para olvidarse. Me refiero a los nombres propios de las personas. Todo es olvido en este mundo, concluyo metafísico, todo se enciende un rato y respira y se olvida con mucha rapidez. Es el mundo, dijo el sabio al alumno.
Joven del poco vivir, viejo de la lejanía, así ando yo por el mundo mundial, todo me queda lejos. Los placeres, los hoteles, los muros de la ciudad, la catedral y la iglesia, los amigos de ayer y de hoy, la paz, el encuentro agradable, la playa y los montes me quedan lejos, muy lejos. Voy como átomo redondo orbitando sin encontrar el enlace. Voy como una oveja perdida junto con su hermano, solo junto con su hermano. Arraigo poco en la tierra, me quemo a lo bonzo en la calle, como en silencio y sin risas. Mi vida es muy seria, demasiado seria. Anuncio con mi vida ese color indefinido que tienen las nubes cuando van solitarias. Mi enfermedad me obliga a tener un orden. Nada de fiestas y nada de madrugada bailando. Nada de sueños, nada de champán alcohólico y festivo. La gente lo pasa bien porque no está enferma. Yo enfermé del alma un día y sigo y sigo caminando sin fiesta.
Tengo un relato en el que se queman estancos, la gente deja de fumar masivamente, se hacen concentraciones en estadios de fútbol para concienciar a los fumadores de lo malo que es el tabaco... O sea, se hace una campaña nacional para dejar de fumar en masa. Y al que sigue fumando a escondidas se le considera un apestado. Esto de fumar es opcional y personal pero se podría hacer más para ayudar a dejar de fumar para aquel que se le hace cuesta arriba dejarlo. Es persona de poca voluntad el que sigue fumando. Con los avisos que vienen en la cajetilla. Es para morirse. Literalmente, para morirse. La vida es preciada para aquel que tiene una vida intensa, emocionante, feliz. Pero, ¿para el que se pasan las horas aburridas y solitarias, siempre lo mismo? Lo mismo es lo mismo el lunes que el domingo, por la tarde que por la mañana, verano que invierno. Entonces a ese, poco le cuesta morirse.
domingo, 23 de noviembre de 2025
Hoy el dominical (así llamo yo a la revista que viene con el periódico) y el periódico valen 3´50. Por ese precio accedes a noticias tratadas un poco más en profundidad. Y en el del ABC, se lee a Arturo Pérez Reverte, a Isabel Coixet, a Juan Manuel de Prada y a Carmen Posadas. Luego, aparecen en esa revista de los domingos noticias curiosas tratadas por extenso. En otros periódicos ocurre lo mismo, pero tienen la letra demasiado pequeña o no me interesan los articulistas que salen. Además, el ABC es la oposición periodística al poder y me mola leer algo crítico con el poder. Además, los domingos viene también un apartado económico entendible y una crónica de viajes. O sea, que tengo lectura para todo el domingo o se alarga hasta el lunes.
A mí me gustan las novelas en que vas sufriendo o gustando de los aconteceres que le pasan al protagonista. Cuando lees, te sientes identificado con lo que le sucede al personaje. Estas novelas están escritas, casi obligatoriamente, en primera persona, o sea, estas novelas empiezan: yo nací o yo estoy o yo me siento. "Yo" es la primera persona. No he leído ninguna novela que empiece: "nosotros somos" o "a nosotros nos pasa", que sería una primera persona plural, o sea, un montón de primeras personas. El "Lazarillo de Tormes" está contado en primera persona y es una forma muy eficaz de sentirnos afectados los lectores por lo que le pasa a Lázaro. Otro libro muy bonito de leer en este sentido, aunque no cuente gran cosa, es el protagonizado por Holden Caulfield. Todos somos un poco Lázaro y todos somos un poco Holden Caulfield. Holden Caulfield sale en "El guardián entre el centeno". Este libro casi no cuenta nada pero lo poco que cuenta lo hace muy sentido literariamente, marca el lector, diríamos.
Hoy noto mi cuerpo lento, como tonto. No tengo ganas del paseo matinal hacia la calle, donde me haría con el periódico para leerlo tranquilamente un rato después, avanzada un poco la mañana. No quiero salir a que me dé el aire, así que he abierto la ventana y siento que no hace el frío de ayer. Me he peinado y veo que me hace falta un corte de pelo. Estoy aquí, escribiendo y la vida susurra a mis espaldas unas palabras tranquilas, convidan esas palabras a dejarse llevar por el tiempo lánguido de los minutos que pasan. Me levanto y voy a la cocina y bebo agua, bebo agua como si no hicieran falta más cosas que beber agua.
Decían Tip y Coll: siempre estamos entre el plácido domingo y el jodío lunes. Plácido viene de placeo, gustar, dar placer. Está relacionado con palabras como aplacar y placentero. Cuando existía la censura, a los libros se le daba el "placet"; o sea, me gusta, me place. También se aplicaba el "nihil obstat", que quería decir: nada se opone. Nada se oponía a que esa obra fuera publicada. Ahora no hay censura en los libros, no hay un censor que diga: esto es una porquería de libro. Los lectores deberían saber qué libros no cuentan ni con el más mínimo listón estilístico para decidir si merece la pena leerlos. Hay libros que se publican hoy en día, casi a bombo y platillo, que no gustan al oído lector, que no tienen gusto por la frase, que se ciñen simplemente al cumplimiento de la gramática en cuanto a estilo.
sábado, 22 de noviembre de 2025
Cuando en un sitio hay mucha gente inútil o mala, ese sitio se desvirtúa y empieza a dar asco. Asco moral. Así pasa con algunas plazas de la ciudad en que la gente se junta para drogarse y hacer el gilipollas. Y luego también puede pasar esto en instituciones emblemáticas de la nación, como los partidos políticos, el Congreso, la administración en general. Lo malo abunda, decía mi profesor de autoescuela. Y decía pocas cosas más interesantes que esa frase: lo malo llena la vida, lo malo se extiende en la vida como se extiende la mierda todos los días. Y es así. El mundo parece haber sido diseñado para que no haya más que tontos inútiles por doquier. Y así nos va: nos dirigen los que rompían el ritmo de la clase, los que en la calle daban la nota, los que eran estúpidos de los pies a la cabeza.
Había una mujer toda vestida de negro desde que su marido murió que aprendió a meterse en un autobús e ir al centro comercial de moda. Lo aprendió de otra vecina que iba mucho allí con sus hijas. Se pasa el rato muy bien, le decía. Hay mucha gente y muchos establecimientos, le decía. Solo hay que coger el 652 en el Tuti, le decía. Y vino una temporada de muchas lluvias que hacía que la gente se metiera en casa para casi todo el día. Y es cuando esta viuda se atrevió a coger ese autobús e irse al centro comercial. La gente, la mucha gente que había, como le advirtió la vecina, iba vestida de multicolor. Y ella, toda de negro, se sintió rara porque todo el mundo la miraba. Pero se lio a andar por los pasillos inmensos mientras fuera llovía y le dio todo igual, como que se camufló entre la gente. No tenía muchas perras que gastar. Se tomó una cerveza, que hacía mucho tiempo que no bebía y le dijo a una señora que ya le cansaba: ¿Es que no ha visto nunca a una señora de negro?
Uno hace casi cualquier cosa por comer algo caliente, sobre todo estos días de frío que están viniendo. Si hay algunos que eligen la calle para vivir, las instancias administrativas hacen lo posible para que esos que eligen la calle duerman bajo techo y coman una sopa humeante en un albergue. Y no duerman expuestos al clima inclemente. Pero los hay muy tercos que no quieren compartir su soledad con nadie. Y prefieren el frío y el poco comer a estar con personas con su mismo problema. Hay que dejarlos. Es su elección. Aunque el frío, una noche, les llegue hasta los huesos y de los huesos, al alma y expiren una noche tocados de la helada y se queden más tiesos que una garrota. Es su elección.
Hay algunos que dicen que todos los caminos conducen a Roma (verso de Eduardo Aute). Todo el mundo sabe una cosa: qué es el mal y qué es el bien. Se advierte esto en todas las películas y en la vida misma. El malo es detectado pronto. Ni los niños se equivocan. Quizás los animales tampoco. Así que no podemos decir luego de hacer una maldad: no sabía lo que estaba haciendo. Roma es una señal dentro del mapa del mundo. Allí tuvo lugar la historia con mayúscula. El mayor imperio del mundo tuvo allí su capital. En esa ciudad hubo de todo: lo malo y lo bueno. Por eso se dice que todos los caminos conducen a ella. Todo ha pasado por ella, todo ha tenido lugar en ella. Roma es el culmen de la historia humana. Roma es el ejemplo de todo, el no va más, la mentira, el dolor del ser humano, las ambiciones más dilatadas. Parece ser que todos los caminos conducen a Roma.
viernes, 21 de noviembre de 2025
No sé qué escribir así que escribiré al tun tun. La vida se va haciendo como se fríe una rosquilla en la sartén o quizás un churro. Mejor un churro. Así que quedamos en que la vida se va haciendo como un churro en la inmensidad del aceite. El aceite podría ser el mundo, los días que pasan y van haciendo la vida. Cuando me refiero a la vida, me remito a la vida individual, yo no hablo de abstracciones sino de la vida de cada uno. Así que cada uno somos como un churro que se forma y lo echan al aceite hirviendo, hala, a que se tueste. Y así, se forma una cantidad de churros en una bandeja inmensa y los churros fritos se tocan, se rozan, se entremezclan unos con otros. Y está es la teoría del churro aplicada a la vida individual de cada uno.
En el siglo XX, los autores se multiplican. Hay poetas y novelistas al por mayor. Igual lees una novela buena que mala. Igual lees unos poemas buenos que malos. Y en el siglo que llevamos hay la tendencia de los libros de autoayuda y de los de crímenes (novela negra la llaman). Todos inventan un crimen más retorcido y brutal que la novela anterior. Yo leí de un tal Fitzgerald una novela que se llamaba "Suave es la noche". No la pude acabar, no pude seguir leyendo por el aburrimiento que suponía. Y hace tiempo leí "Las uvas de la ira" y ese sí que fue un libro muy bueno, de cuando la depresión económica del 29 en USA. Y luego leí "Cien años de soledad" pero me di cuenta de que es un rollo aunque todo el mundo dice que es una gran novela.
Yo quiero una postal con tu silencio. Yo quiero ir corriendo hasta Torrelodones. Yo deseo vivir en aventura de tren que nunca pare. La mina de carbón es negra en sus entrañas, allá abajo dormita la tragedia. Por donde la vida es oscura paz llena de dudas allí voy, pensando en mi vejez y mi tardanza. Hoy hace frío, ya lo dijo ayer el hombre del tiempo. Hoy salpica la luz sobre el mañana también frío. Los días se suceden como reyes antiguos, como panes en la tahona. Los amigos están comiendo juntos el bocado de la paz y la compaña. Dejemos que los niños expliquen sus asuntos de niños a los mayores, a lo mejor nos llevamos una sorpresa. Reyes somos todos en un reino nuestro, perdido, atrabiliario.
El tema político está para una moción de censura pues nunca fue tan aberrante la ostentación de poder. Una moción de censura nos libraría de una forma de poder putrefacta como es a día de hoy. Pero cada formación política va a sus intereses y no al interés general de la nación. No hay idea de patria en la paleta de partidos políticos que conforman el parlamento. Corrupción, abuso de poder, laminación de las instituciones y de la justicia y de la democracia como tal. Deberían preguntarse los partidos políticos si merece la pena que el poder socialista continúe. Es, ya digo, una aberración de poder el que ya se conforma como una postura individual, como el mantenimiento de una persona y no de un idea al frente del gobierno. La idea de moción de censura es más necesaria que nunca pues el gobierno da muestras de insania al intentar mantenerse.
miércoles, 19 de noviembre de 2025
Van de caza los halcones. Suben alto, alto y luego se bajan del cielo y dan un golpe certero a la presa. Para cazar primero hay que coger impulso, hay que divisar la paloma. Cazar es como cualquier otra circunstancia que se da en la naturaleza, como beber agua o dar de comer a las crías. Sin caza no hay alimento. Hay que cazar, que ver bien quién es nuestra presa. Luego, sin escrúpulo alguno, alcanzar la yugular y morder y clavar garras. Sobre todo hay que cazar al animal que estorba, que lo va manchando todo, que chulea a la tierra y al cielo. Esas presas son estúpidas. No se dan cuenta de que son presas, pero también caen. Hacen mucho ruido cuando caen porque no se consideran presas pero lo son de un sistema, de un modo de obrar, de un desacertado modo de conducirse.
Para eso están las palabras, para escucharlas del otro y, una vez oídas, dar una opinión. Para dar una opinión hacen falta datos, datos que hayas oído aquí y allá. Ahora, con los móviles y el tiempo que los dedicamos, hay muchos datos de los que echar mano. Podemos fabricar una opinión pero la opinión ha de ser nuestra, algo debe de haber nuestro siempre que hablamos, algo que nos defina políticamente pero más importante que políticamente, personalmente. Algo que diga, junto con la opinión, este soy yo y mis principios inalterables. Y también con las palabras se puede pedir, prometer, declarar, exigir, rezar y otras muchas acciones que llevan las palabras dentro. Pidamos cuando estemos en disposición de pedir, no perdamos esa oportunidad. Pero también acatemos las palabras del otro si eso es lo que pide la conversación, si esto es lo que cuadra.
Esto ya es como un tebeo que no gusta a nadie, excepto a acérrimos de la idea que van dando voces como podrían darlas los animales. Es como una broma pesada, es como si el que tiene la sartén por el mango tuviera un kilo de tizne en las manos. La situación es penosa. Y hay un monstruo que asoma la cabeza mil veces representada por la ventana para dar miedo. Y hay que aguantar mierda de estos monstruitos que ha creado el monstruo mayor mientras conducían un coche tratando de convencer a la gente de que él y sus colaboradores eran lo mejor de lo mejor. Y luego no ha habido más que acciones delictivas en un entramado criminal. Vete ya, monstruo de mierda, zombi asqueroso, acaparador de fotos y vídeos al por mayor. Vete ya porque hueles a crimen, a delito, a jeta de aquí a Moscú. Vete ya, feo cuerpo que ocupa un espacio doloroso, que mata la regeneración, que pudre todo lo que toca. Veta ya.