Más triste que un autobús vacío con destino Alcorcón. Así me quedé yo el verano pasado después de ver "Barbie" en el cine de verano. La peli estuvo bien pero el camino de casa fue deprimente. Me sentí solo y triste, ya digo, como un transporte público sin viajeros. Al día siguiente me recuperé. La soledad es como un imán al que se pega la tristeza. Y la tristeza es el hierro que hace que mires al suelo, a tu vacío, a tu desconsuelo. La vida te da eso y mucho más si no usas la razón para medir las cosas de tu existencia, para ver qué hay más allá de ti mismo. Porque siempre que luches por algo, la soledad no cabe. Ni la tristeza. Es mejor darte a los demás que quedarte en un puto egoísmo que no vas a saber llenar de cosas y experiencias propias. La mejor experiencia es la que te ata a otro y le ayudas.
El mejor remedio para la soledad y el egoísmo:
los demás.
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