Dormir al aire y negar el aire a los demás. Un punto bueno de estos que gritan a la noche es que saben bien lo que quieren. Pero no convencen a nadie. Me los encuentro en un encuentro tonto. Voy a pasear y me los encuentro. Son gentes medio animales, medio callados y torpes a la dicción de las palabras. Son gentes que no sé bien si existen. Son gentes que, cuando mueran, morirán para siempre. Cultivan un doloroso silencio, una callada por respuesta, un no decir. Y así se van a ir al otro mundo: en el silencio de los encariñados con la materia. Y ya van muchos años que no saben que la luz del día es para todos.
Es una sinrazón creer que solo tú existes.
Existen otros y su libertad.
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