Tumbarse, dormitar, darse la vuelta en la cama. Fuera, demasiada claridad. Las sombras ayudan a estar tranquilos. Un poco más tarde, vamos al paseo. Las máquinas están cargándose. Las ventanas abren la tarde y la meten en casa. Hay las hojas de los álamos que parece que duermen. Hay el césped que ha retenido la lluvia de hace una semana. Hay una temperatura dulzona. Hay una respuesta a tanto darle vueltas al tema. Y hablando se entiende la gente. Callando, todo es misterio y gilipollez. Las palomas del pueblo yacen muertas y pronto serán pasto de las ratas.
Las palomas escaparon y las que no,
se quedaron tibias, adormecidas y muertas.
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