En los "Essais" de Montaigne aparece un ensayo sobre la tristeza. Quizás no es lo que siento yo sino una desilusión más o menos honda. Un salmantino alquila un piso en Murcia. Y yo no alquilo nada. Esa es la desilusión. Pronto llegará septiembre. Y no he visto la bendita playa. Esa es la desilusión. No veo por el ventanal más que la curva que hace la farola, algún transeúnte y coches, muchos coches que aparcan o se van. Así es cómo cunde la desilusión. A Dios gracias, no cunde la tristeza, solo la desilusión. La desilusión es llevadera, a lo mejor un día se arregla. Las playas cuentan cuentos a los que las pisan. Yo no me sé ningún cuento de playa.
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