Y dijo uno: yo no quiero que mañana sea viernes. Y le decían: es imposible que mañana no sea viernes. Es el calendario. Lo tienes que aceptar como lo aceptamos todos. Pero los viernes a mí me dan miedo, decía ese hombre. Llevo una temporada que los viernes me dan miedo. No salgas a la calle mañana, no comas, no veas la televisión, no luches contra ti mismo, le aconsejaba otro. Y este hombre sufría y sufría los jueves porque no quería que al día siguiente fuera viernes. Y llegaba el viernes y este hombre no salía de la cama, no comía, no vivía como viven los hombres ajenos a la sucesión de la semana. Y los viernes este hombre se escondía de sí mismo, de los aconteceres de los viernes que son unos cuantos y moría un poco más de la cuenta metido en la cama.
Los viernes pueden ser duros.
Voy a beber agua.
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