Las vacaciones reportan millones de placeres, dice la radio. Hay que negociar las vacaciones con los niños, sobre todo, si estos son adolescentes. No hay que hacer todos lo mismo a la vez. El adolescente que tenga ya 20 años podría dar una vuelta por el lupanar del pueblo a ver qué ve porque no creo que tenga dinero para pagarse el pecado. A algunos adolescentes de 24 años que van todavía a la costa de sus padres les puede parecer interesante ver mujeres que se acuestan con hombres por dinero. Aunque Podemos, ERC y otros cuantos dirían que esa experiencia es machista, xenófoba y fascista, es cosa de Franco, sin duda. Todavía el fantasma de Franco colea en nuestras vacaciones porque al pueblo que hemos ido lo tomó el ejército de Franco. Y va bola, señores y va bola. Los veranos se están convirtiendo en cursos de psicología avanzada al concentrarse toda la familia en una serie de días tensos y distendidos, según se mire. Y va bola.
Mira cómo se llena el coche.
Va también la suegra, señal de psicología fina.
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