miércoles, 2 de julio de 2025

 La mañana no ha hecho mucha mella en la conciencia aparte de pensar en calidades humanas despreciables. Luego, a la hora de la comida, se ha ido alzando una comprensión del tiempo que pasaba por el día. Más tarde, cuando el sol ya no azuzaba las formas a las que tocaba, la tranquilidad vino a mi espíritu y ahí se ha quedado haciéndome saber que, junto con mi hermano, somos dueños de nuestras vidas. Por un rato bastante largo, he estado leyendo la novela y me he sentido mucho mejor. La historia es bonita, está llena de reflexiones sobre el carácter y espíritu humano. Y he aprendido algo de sus páginas. Quién no lo haría.

El día va pasando con todos sus líos al aire

para que nos enrede la vida.

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