Tu risa me da risa, tu valor me da calor, dame otro vaso de licor. Son versos de Manu Chao que imagino en los labios de un inmigrante. Un inmigrante que quizás llegue a Madrid a buscarse la vida y conozca a una mujer buena con la que poder charlar. Y esa mujer es tabernera, hace magia con el licor que sirve a ese trotamundos, a ese extraño en la gran ciudad, a ese perdido del mundo. Y quizás ese recién llegado sufra de ansiedad por la vida que lleva, sin conocer a nadie, sin remedo de amistad, sin poder hablar nada más que con esa mujer que está detrás de la barra y le cuenta chismes y chistes al que viene de otro país a ganarse la vida. Y quizás sea ecuatoriano o peruano o marroquí. La vida es extraña a veces. Muy extraña.
No hay comentarios:
Publicar un comentario