Todo le había salido mal en la la vida, así que se quería morir. Huérfano de padre y madre desde los 14 años. Con trabajos precarios toda la vida, con amigos que no eran tal, con una novia que le abandonó. Se pudo comprar un apartamento, eso sí. Y en el departamento, lloraba ahora su soledad a sus 40 años. Si salía a la calle, todo era recuerdo de algo, solo recuerdo de cuando fue un poco feliz. Si miraba al futuro, le parecía poco y malo lo que le quedaba por vivir. Trabajaba en una pollería despiezando pollos, cosa que le recordaba a la muerte todas las mañanas y las tardes. Pero no se mató. Siguió viviendo su vida precaria, con ideas malas en la mente pero quería ver cómo se acababa la película suya, a ver si había alguien que le diera un poco de protagonismo en la vida, a ver si le tocaba la lotería, a ver si un fin de semana tocaba el optimismo alguna vez. A ver si el Real Madrid ganaba la Champions. A ver algo más allá de su propia vida.
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