viernes, 8 de mayo de 2026

 Con ayer, llevamos dos días de lluvia. Ojalá se prolongara esta situación hasta el mes de junio. La lluvia, cuando uno ya se hace a ella, ya no es tan incapacitante, sino que coge uno el paraguas y va a cualquier parte. Peor es un calor propio de agosto que no deja ni respirar, digo yo. Los cielos se encapotan y son oscuros como un cine. La lluvia moja y cala y da color a los trigos cuando nacen. A los trigos requemados dedica Machado una canción que dice: tus ojos me recuerdan las noches de verano, noches largas sin luna a orillas del mar salado. Digo yo también que la humedad, ahora en  primavera, es mejor que esa luz y calor inmisericorde que traía abril y mayo últimamente. Que Dios quiera llover pues. Que el agua baje del cielo y que del otro cielo nos venga alguna señal para creer en nuestra bendita resurrección.

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