jueves, 7 de mayo de 2026

 Hubo un tiempo en que mi hermano y yo estuvimos pendientes de mis padres. Y lo pasamos mal. Quizás no estábamos preparados para atenderlos. Recuerdo unos veranos en el pueblo en que mi madre no comía apenas. Hablábamos con una vecina, la Magdalenita, de que yo tenía que hacer la comida, de que nos aburríamos como hongos y encima, estábamos preocupados. Un día de esos, fuimos a El Espinar y yo, allí, paseando por una alameda, me hundí totalmente. Pensé que me iba a dar una depresión. Paseábamos con mi madre por la zona del pueblo llamada caño cagón. Los días pasaban muy lentos. Luego, en la ciudad, también estábamos todos alrededor de los abuelos. Hasta que mi madre murió. Y mi padre no ha dado casi tarea excepto cuando se ha puesto malo unos días.

No hay comentarios:

Publicar un comentario