Se ha metido el tiempo en aguas. Mayo viene muy lluvioso. Ya es un tercio el que llevamos vivido de este mes. A veces me siento como que el tiempo debe pararse y algún acontecimiento pudiera sacarme de la rutina. Pero luego, nada. Ni un acontecimiento se hace presente ni se para el tiempo y un ladrón me roba el mes de abril. Quizás una conversación, un viaje, un romperse el día a favor de lo inusual, nada de eso hay en este tiempo que vivo. A lo mejor una puerta que se abre y enseña lo que oculta, una visión de algo glorioso y ameno. Un paseo en catamarán por la bahía de Cádiz. Visitar una plaza de un pueblo antiguo del Norte. No sé. Todo se vuelve ceniza en los labios, todo apunta a lo mismo y no hace diana. Todo tiene igual color. La mayoría del tiempo transcurre en el mismo escenario. No hay final, ni feliz ni triste. No hay el desencadenamiento de la emoción.
No hay comentarios:
Publicar un comentario