Mi hermano ha tenido una idea: por las tardes, para que no se nos haga bola, como dicen ahora, tantas horas en casa, nos vamos a ir a eso de las 4 de la tarde a un bar, con un libro quizás, a ver pasar la hora maldita de los calores inmensos. Estudiaremos qué local puede servirnos para pasar una hora tomando un café. Pero no quería yo hablar de esta idea sino de los libros que se publican ahora. Casi todos pretenden ser de ayuda psicológica para el lector. La narración se supedita a una enseñanza de sentimientos. Los libros, hoy en día, no cuentan, sino que enseñan. Enseñan a vivir la vida. La verdad es que un libro como "Crimen y castigo" enseña bastante con lo que cuenta, no hace falta que se añadan a esta historia datos de buen vivir o de recetas para la vida. Los libros buenos son una lección en sí mismos.
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