A mí lo que me fastidia de las películas y de las novelas es que el protagonista no muere hasta el final de las mismas. Y yo digo: pues si se tiene que morir el protagonista por una cuestión lógica como es un tiroteo a cinco metros o una bomba que estalla, también a cinco metros, o que se caiga por un puente, esta vez a veinte metros de altura o cosas así por el estilo pues que se muera y que ya siga la novela de otra manera, aunque sin protagonista. Que dejen la muerte del protagonista al final para las novelas o películas de fantasía, que ahí cabe todo. El quijote no muere más que al final de sus aventuras pero es que el libro que escribió Cervantes casi es un tratado de filosofía, con tantas reflexiones y refranes en boca de Sancho o del mismo quijote. ¿Para qué dio Dios alas a la hormiga? Para morir más aína, dice un refrán del Quijote. O sea, que no debemos aspirar a las alturas de nosotros mismos porque nos la pegamos.
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