Unos hacen, otros piensan. Unos van y vienen, otros se quedan. Quedarse quizás signifique leer algún libro, echar unos cigarrillos, dar un paseo por la ciudad para no perderse. La vida reparte sus desdichas y sus libertades. La vida no parece tener término medio: no da a todos por igual. La vida es como un cóctel en el que se mezclan muchos ingredientes, pero el cóctel, al final, solo tiene un sabor último. La gente pudiente se aloja en los mejores hoteles. La gente que depende de algún mal, se aloja en su propia casa. Y ve pasar el tiempo, ve pasar cómo pasan otros la vida, ve cómo lucen esas estrellas lejanas.
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