Te regalo una rosa, un día entre abril y mayo, dice la canción. Todos deberíamos tener algún día en que saborear la primavera. Y no dejarla a los pies de la monotonía de los días que pasan. Algunos tenemos in mente la región de la Toscana por las películas. A lo mejor en un pueblecillo de Cuenca se puede saborear esa primavera española que la ciudad no deja ver. A lo mejor hay que salir de la provincia para ver brotes verdes en otro sitio. La floración nos aguarda más allá de la Gran Vía madrileña. Un campo de amapolas, su visión, a lo mejor nos resarce de días ásperos, de días de oficina, de días sin vino ni rosas.
miércoles, 13 de mayo de 2026
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