Problemas y más problemas es lo que vamos cosechando en este mundo de Dios. Unos se resuelven felizmente y otros, los vamos arrastrando hacia una calle sin salida. Luego, los problemas irresueltos se convierten en una desdicha grande al cabo del tiempo. Así es la vida humana. Yo tenía un periquito que se me escapó un día de la jaula. Otro día paseaba yo por el pueblo donde nací. Y otro día me encontré a mi hermano delirando un poco, torciéndosele la mente a episodios enfermizos. La vida va sembrando una semilla futura llena de inconvenientes. Las cosas no son lineales, las cosas se retuercen como ramas de árbol martirizado por el viento.
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